|
La historia de Las Torres de Cotillas ha estado
siempre ligada al agua sobre todo cuando en 1318
fue una villa independiente, que sería la
circunstancia clave para que ciudades como Murcia,
no aceptando este hecho, hiciera lo posible para
que se le negara a Cotillas, uniendo sus fuerzas
con Alguazas y Ceutí. Lo cierto es q ue
Cotillas al final tuvo la razón en todos sus
derechos y privilegios hidráulicos.
Durante la época musulmana Alguaza Al-kotija o
Quttiyyas la Antigua (Cotillas) vivía un período
de estabilización política entre los siglos VIII-XIII
debido a su unión y práctica dependencia de esta
alquería con la de La Alguaza (Alguazas) aunque en
realidad Cotillas tuviera su propia administración
en muchos aspectos dentro del término concejil y
musulmán de Molina Seca como Ceutí, Lorquí y la
citada Alguazas. Esta estabilización y citada
dependencia quedaba reflejada en el disfrute del
agua que la escasa población de la alquería
cotillana (de entre unos 9 y 12 habitantes
aproximadamente) poseía. Formaban todas ellas un
conjunto clánico (Benhandik) por lo que apenas
habían diferencias de poder entre las mismas
familias aunque, por supuesto, existía un
cabecilla del clan. En cuanto al número de
cristianos viejos debemos decir de un modo su
escasez y que se reduciría a unas 3 o 4 personas
del modesto lugar. Fruto de esta estabilización se
construiría el acueducto islámico-medieval que
posteriormente sería reparado y reconstruido a
mediados del siglo XIV Y XVI. Es precisamente un
testimonio de ese pasado el vestigio hidráulico
que aún subsiste en la pedanía torreña de La
Florida , es decir la peñeta o pica de argamasa
(para algunos un trozo de piedra grande sin
importancia), que espera ser algún día tomada en
consideración como vestigio arquitectónico de
considerable antigüedad para el municipio torreño
porque así lo es. Siguiendo con lo narrado debemos
decir que a partir del siglo XIII esta situación
de estabilización probablemente se acabaría en la
alquería cotillana con la huida de algunos
cabecillas clánicos hacia Alguazas a causa de las
guerras cristianas y su avance por Murcia en la
persona de Alfonso X el Sabio. No todos los moros
se exiliaron. Entre 1266 y 1273 una serie de
cuadrillas cristianas de hombres que habían
colaborado en las batallas contra los moros
reciben una serie de tierras en forma de
reparticiones a la vez que se iban haciendo poco a
poco con el control del terreno del territorio.
Estos hombres pertenecían a la clase social del
pueblo llano por lo que muchos eran artesanos,
armeros e incluso pintores. En un principio no se
produjo una situación excesivamente grave entre
estos recién llegados cristianos y los escasos
musulmanes (7 u 8 escasamente) que permanecían en
sus tierras pero el progresivo avance de control
de tierras y la invasión que estos propietarios
sintieron en sus tierras motivaría una sublevación
contra los recién llegados cristianos que
motivaría por orden del monarca Jaime II enviar a
dos importantes caballeros cristianos llamados
Nuño y Pedro Díaz de Castañedo a imponer orden.
Hay que decir que no solo Cotillas sino otras
pequeñas alquerías murcianas y españolas
necesitarían del apoyo de estos caballeros
pacificándolas de un modo muy fácil y sencillo por
la lógica pobreza, muy reducido tamaño y escasez
de recursos. Estos caballeros contaron por tanto
entre sus propiedades con la alquería (ahora
donadío) de Cotillas ya que fue sin duda una
donación, un regalo del monarca hacia ellos si
conseguían apaciguar la rebelión. Las
consecuencias de ese apaciguamiento fueron muy
graves para la posterioridad ya que estos
musulmanes se verían obligados al exilio por la
fuerte represión hacia la próxima alquería de
Alguazas y la de Albudeite, entre otras. Esta
causa junto con la llegada de Jaime II a Murcia en
1296 y la actitud que estos caballeros mostraron
tan rebelde contra el mismo monarca por la no
aceptación probablemente de algunas condiciones
que imponía les causó que fueran desposeídos del
donadío cotillano y que por privilegio otorgado en
Orihuela el 12 de mayo de 1296 esta propiedad
pasaría a Don Ramón de Manresa, amigo y pariente
del rey. Este nuevo dueño del territorio
conviviría muy bien con los pequeños propietarios
cristianos existentes pero tendría serias
dificultades para regar su finca. Además quiso
extender este donadío ampliándolo con Ceutí y
Alguazas, pero las oposiciones de otras reinas y
señores como Doña Violante o Jaime II frustraron
el intento. Se evidenciaba en materia hidráulica
el recelo alguaceño hacia el pueblo cotillano con
las complicaciones por la negativa de poder seguir
usando la acequia-acueducto que regaba Cotillas
que tendría el origen en la llegada de los
cuadrilleros a Cotillas y en concreto de la
primera presencia cristiana. Su propiedad pasaría
a otro dueño pero el primer y grave incidente
también por el agua ocurrido en 1311 cuando se
decide construir una acequia en tierras alguaceñas
para regar sus propiedades de un modo más
rentable. La negativa real a llevarse a cabo
provocó que se paralizara la ejecución tras un
grave pleito y el dueño cotillano vendío la
propiedad a Don Pedro Martínez Calvillo en 1318,
momento en que este fundó la villa y el señorío
cotillano de un modo oficial y su mayorazgo
independizándose de la jusrisdicción de la Ciudad
de Murcia. Un fragmento del trozo que oficializaba
dicho acontecimiento histórico es la que mandaba
el monarca castellano del momento Alfonso XI a
Pedro Martínez Calvillo:
“Sepan quantos esta carta vieren como ante mi, Don
Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castilla, de
Toledo, de Leon, de Gallizia, de Sevilla, de
Cordova, de Murçia, de Jahen, del Algarbe e señor
de Molina. Paresçió Pedro Martínez Calvillo e
dixome quel que ha una casa (se refiere al donadío
o población de entonces, ya que el término casa
hacía referencia al propio lugar con todo en
general) en el regno de Murçia que dizen Alguaza
de Cotiellas e Benahendyn, e que queria que esta
casa fuese mayorazgo” (…)
“E yo, sobredicho rey Don Alfonso, veyendo e
conosçiendo quantos serviçios este Pedro Martinez
fico el rey don Ferrando nuestro padre que Dios
perdone, e fizo e faze a mi, e con consejo e con
otorgamiento de la reyna doña Maria mi ahuela e de
los infantes don Iohan e don Pedro, mis tios e
nuestros tutores, dole poder que pueda fazer el
dicho mayorazgo e otorgole bien e conplidamente
segund dicho es ,” (…)
Calvillo venía convencido en ampliar el riego de
la tierra cotillana y en aumentar sus propiedades
en varias y antiguas alquerías murcianas. Por
estos tiempos Alguazas seguía siendo territorio
musulmán y la reina Maria de Molina controlaba el
mismo provisionalmente como medida para evitar
sublevaciones, aún así era muy escaso el número de
cristianos en el lugar.
Introducido el problema que vino gestado en las
circunstancias narradas pasaremos pues a explicar
la lucha desarrollada por los sucesivos señores de
Cotillas y como en ocasiones la razón sería para
el pueblo cotillano , ya que legítimamente la
jurisdicción de la acequía que arriba citábamos
era para el casi práctico uso de Cotillas
reconocido por el monarca a Calvillo , así como el
disfrute de las aguas del Segura que será negado
por las villas vecinas y afirmado y negado por los
jueces de Granada como ya veremos a continuación.
En época del citado Pedro Martínez Cotillas y sus
vasallos estaban en continuo enfrentamiento con
los vasallos alguaceños por falta de agua para
regar las tierras de Cotillas. Además el Obispo,
figura eclesial que desde 1322 aprox. empezaba a
hacerse con el poder de este señorío ante la
incapacidad de su control por la mayoría musulmana
de los dueños anteriores, andaba en pleitos con el
señor cotillano.
El hijo de Pedro Martínez Calvillo, Don Fernán
Pérez Calvillo (2º señor de Cotillas) seguía
envuelto en enfrentamientos y pleitos por el agua.
Al morir el obispo don Pedro Peñaranda, y Pedro
Martínez Calvillo (1º Señor de Cotillas)
contribuyeron a que las quejas en varias villas
murcianas como Murcia, Mula, Alhama o Molina se
multiplicaran contra un tal Orozco por sus malas
gestiones del agua realizadas. Así hubo que enviar
a Millán Sánchez de Córdoba para encargarse del
polémico tema. Por su parte los apoyos cotillanos
se centraban en Ruy Díaz Cabeza de Vaca, nuevo
Teniente de Adelantado, hizo una investigación
sobre los hechos y prendió en Alguazas a varios
vasallos de la iglesia de Cartagena. El asunto se
complicó de tal modo, que fuerzas obispales
tomaron al asalto Murcia las casas del Adelantado.
Así, el monarca cristiano debía volver a
intervenir enviando varias cartas a Ruy Díaz de
Vaca, defensor y adelantado cotillano en el que se
le dice lo siguiente: “que ninguno non sea osado
de fazer alboroço contra las casas del Obispo (que
empezaba a tomar control de la alquería alguaceña
aunque aún habían muy pocos cristianos en la
misma), ni contra sus omes”,… ``desatar los
agravios que fizo a la eglesia de Cartajena, sede
vacante, de la pesquisa que fizo sobre la pelea
que ouieron los vasallos de Ferrand Pérez Calvillo
con los de Alguaça”, y …. “que los presos que
tomara en Alguaça sean puestos en libertad”.
En este contexto las posibilidades de cooperación
entre los vecinos alguaceños y cotillanos son
prácticamente nulas. Muy al contrario, las
ambiciones y actitudes belicosas de sus
respectivos señores empeoraban continuamente las
relaciones. Así, en 1368, Ferrand Pérez Calvillo,
en funciones de Adelantado, tomó la fortaleza de
Alguazas saliendo desde la suya propia, pero tras
la muerte del rey, Enrique II retiró las
propiedades a Calvillo, dándoselas a un sobrino
llamado Ferrand Carrillo, quien tuvo serias
dificultades para recuperar algunos de los bienes,
embargados por Ferránd Pérez de Ayala, el Obispo y
“algunos ricos onmes e caballeros e escuderos”,
que se sentían agraviados por las acciones que
protagonizó Pérez Calvillo.
Serenados los ánimos, quiso Ferránd Carrillo
mejorar su señorío cotillano aumentando las
tierras regables con agua de la acequia de
Alguazas, alegando “que en tiempo antiguo, la
dicha heredad de Cotiellas regaba desta agua dicha
acequia”…. Según ponían los manifiestos los restos
del antiguo acueducto”… “por do la dicha agua
solía pasar al dicho lugar de Cotiellas”.
Otros conflictos volverían a aparecer en 1377 con
la oposición de Alguazas y Ceutí. Mientras los
señores de Cotillas seguían luchando a que tal
recurso apreciado viniera a regar estas tierras
como ya se hacía anteriormente. Las razones para
negar el uso del agua eran cada vez más nulas,
Alguazas y Ceutí eran dos villas administradas por
cristianos independientemente de la población que
las habitaran y Cotillas también era dirigida por
señores cristianos. Las únicas razones se basarían
en el odio, la rivalidad señorial y la envidia
hacia Calvillo al ser este montero mayor del
infante Enrique II y las equivocaciones
territoriales alguaceñas que como pasaba con los
cotillanos tomaban de su jurisdicción territorios
cotillanos y los cotillanos los alguaceños por
situaciones equívocas producidas por los
desbordamientos del río Mula. Sin duda una
situación caótica, ya que Murcia no actúo o lo
hizo para perjudicar a Calvillo, también por
envidias antiguas.
Los posteriores señores de Cotillas actuaron de un
modo más pacífico y en ocasiones se iban hasta
distanciando de estos pleitos por agotamiento o
por falta de fuerza y voluntad para enfrentarse a
los gravísimos problemas que por el agua
atravesaba la villa cotillana. De esta forma el
siglo XV comienza con irregularidades en la
estabilidad política de la vida señorial cotillana.
No obstante Don Gómez Carrillo volvería al
carácter belicoso del primer Calvillo, luchando
por la ansiada agua que tanta falta hacía para
Cotillas. Este carácter queda justificado en el
documento de 1495, en que Obispo, Deán y Cabildo
refieren a los Reyes Católicos el hecho de que…
“continuamente hay muchas diferençias entre los
veçinos e moradores de los dichos lugares de
Alguazas e de Cotillas e entre dueños dellos (…) a
cabsa de los pastos, abrevaderos, e de términos e
de aguas con que se riegan las huertas de dicho
lugar de las Alguazas”... Estos debates y
contiendas venían sucediéndose desde que en 1489
don Gómez Carrillo se apoderó de la villa por la
fuerza, a la muerte de su hermano Ferrand Pérez
Calvillo; y ahora, tras la conquista de Granada,
ambas poblaciones se aprestan a un incremento
demográfico que lleva implícito la roturación de
nuevas tierras y aumento del regadío. Se produce
por ese momento una fuerte eclesiástica contra el
luchador del Señorío don Gómez Calvillo que le
acusa de maltratar y prender a los vecinos
alguaceños. Según la defensa del dicho Gómez decía
que estos hechos son por la constante tortura
hacia Cotillas por prohibirle el agua con el riego
del Segura y también dice que su lugar cotillano
es exento de la jurisdicción de Murcia, e así
mismo los dichos sus vasallos son jurisdicción de
señorío (únicamente del de Cotillas) e partido
sobre sí. De este modo queda muy claro que
Cotillas se desgajó seguramente de dos concejos:
el de Murcia y el de Molina Seca tras pasar la
época islámica. A esta última le costó aceptar el
mismo pero lo asumió. Sin embargo, la ciudad de
Murcia injustamente legalizaba de un modo que hoy
llamaríamos “corrupción” falsos documentos
firmados por jueces que no tenían la mínima
legitimidad porque el derecho a mayorazgo y
señorío de Cotillas, y por tanto territorio
independiente, fue concedida por la única y
soberana voluntad del monarca de Castilla en 1318.
Pasando en estos asuntos al siglo XVI encontramos
nuevos conflictos, algo a lo que ya estaban
acostumbrados los vecinos de Murcia, Cotillas,
Alguazas y Ceutí. Siendo un poco generales
sabiendo, la abundancia de pleitos que se
producirán en los años 1529, 1532, 1533, 1549,
1550, 1577 y 1589, nos centraremos en narrar
aspectos generales como que una solición parecía
estar cerca de Cotillas con la ampliación y
refuerzo del acueducto de “las Picas” de La
Florida (del cual en La actualidad nos queda la
peñeta o muro de argamasa de 2 metros de altura) a
mediados del siglo XVI y que por un tiempo
abastecía a Cotillas por el río Mula y un poco más
abajo por el Segura a La Condomina, entre otras.
En el siglo XVII aún Cotillas tenía muchos puntos
para conseguir incluso más agua pero la necesidad
de agua en las villas de Alcantarilla y Sangonera
propició que nuestra injusta ciudad del reino
(Murcia) nos arrebatara de tal privilegio a
finales del siglo XVII y sobre todo en el siglo
XVIII, siglo en que los vecinos se iban alejando
cada vez más de Cotillas hacia Las Torres de
Fuentes en 1715. Los vecinos iban a buscar el agua
al Segura para su abastecimiento. Caída la
dinastía de los Calvillo-Carrillo, por problemas
familiares de sucesión y dinásticos, en 1685, los
Bustos (Marqueses de Corvera) eran los nuevos
dueños del señorío y marquesado hasta su fin a
finales del siglo XIX.
En 1715 se acordó hacer una Junta General de
Hacendados. El territorio cotillano era propiedad
en este tiempo en su mayor parte de ricos
forasteros: 37 residían en La Ñora , 23 en Javalí
Nuevo, 3 en la villa de la Buz Negra, 5 en La
Raya, 3 en la Puebla de Soto y Barrio del Molino,
36 en Alcantarilla, 6 en Molina, 15 en Alguazas, 2
en Pliego y algunos aunque no fueran muchos en
Cotillas, entre los que podemos encontrar a los
Marqueses de Corvera, señores de la villa. En ese
año se construiría una presa en Cotillas,
adjudicadas a el 29 de julio de 1715 a Tomás
Galera, en 7.900 reales. La obra que permitía
disfrutar el uso del agua en mayores cantidades
duró muy poco ya que en 1728 una fuerte tormenta
de granizo, viento y agua, arruinó todas las
cosechas de uva y panizos. En 1733 se intentó
realizar un trasvase desde la acequia de Alguazas,
en acuerdo con dicha villa , y comenzaron a
efectuarse. Sin embargo, el Ayuntamiento de Murcia
se opuso y mandó suspender las obras bajo pena de
10.000 maravedís. Como vemos esta poderosa ciudad
no dejaba a Cotillas casi respirar, y había que
conformarse con la poco agua que se recogía desde
el Mula por los vecinos.
Este siglo como lo será el siguiente, será un
siglo de pleitos contra los señores de la villa
los Marqueses de Corvera. Otro dato curioso es que
los Marqueses de Corvera en cada sucesión seguían
posesionándose de los restos del acueducto de las
Picas de La Florida. En 1799, el apoderado del
Marqués de Corvera pidió al Cabildo catedralicio
un traslado de la escritura del 20 de abril de
1535. Esta escritura debía de reflejar los
derechos que tenía el Marqués de Corvera en el uso
del agua del Segura. Como vemos un nuevo intento
fallido.
Otro nuevo incidente y caso fallido para Cotillas
sería el auto del 23 de Mayo de 1828 en el cual en
principio se resolvió que ello no afectaba a los
regantes posteriores, y que la acequia de Cotillas
sufrió una interrupción por una de las avenidas
del río Mula. Dicha resolución se comunicó a las
históricas villas rivales de Alguazas y Ceutí el
21 de junio de 1828, pero no se llevaría a efecto.
Posiblemente influyó en ello el pleito que
Cotillas y el fiscal de Su Majestad seguían contra
el Marqués, intentando la incorporación de la
villa a la Corona-y que no concluyó hasta el año
1845-, pero incorporándose por fin la villa a la
Corona Española en dicho año. La circunstancia que
tanto Alguazas como Ceutí pusieran en vigor sus
respectivas ordenanzas para el gobierno y
administración de las aguas de su acequia tambien
imposibilitó que tal derecho del agua lo
recuperara el Marqués.
En 1837, don Antonio García Buendía solicitaba a
la Diputación Provincial el oportuno permiso para
construir un molino en hacienda de Cotillas, que
funcionaría con agua del Riacho. El mismo no
disponía de mucho caudal, y cada vez más sangrado.
En 1846 el Heredamiento de Aguas de Cotillas
demandó al Ayuntamiento de Albudeite, acusándole
de haberle despojado de sus aguas. El alcalde de
dicha Villa pidió el 30 de junio al Consejo de
Administración de la Diputación, le concediesen
licencia para defenderse. La misma le contestó que
había cometido el error de mostrarse parte ante
tribunal incompetente sobre actos administrativos,
de forma que Albudeite no recibió defensa alguna y
perdió el pleito contra Cotillas teniendo que
soportar por su incompetencia la dura demanda y
justa que Cotillas le imponía.
En 1829 se nos vuelve a hacer referencia a los
restos del acueducto de la Florida del siglo XIV y
XVI (“las picas o peñetas”), de los cuales
actualmente queda uno y que merecería ser digno de
reconocimiento por parte de las autoridades como
reiteradamente hemos dicho, como monumento
histórico del patrimonio torreño, por su
antigüedad y arreglando o ajardinando la zona de
campo aledaña.
Nuevos
pleitos fallidos llegarían en 1876 entre el
Marqués de Corvera contra Alguazas y Ceutí,
quienes volvieron, como era de costumbre, a negar
ilegítimamente la validez de la documentación
aportada por el Marqués mientras no se cotejase.
Así se volvieron a negar los derechos de
Cotillas para poder disponer el agua del Segura.
Curiosamente y hace unos pocos años se descubrió
cuando se investigaba en Granada cierta
documentación referente a uno de los pleitos que
se acaban de comentar se encontró cosida en uno de
dichos legajos, la carta-albalá del siglo XVI por
la cual se concedía facultad real a Juan Pérez
Calvillo, Señor de Cotillas en dicho siglo, para
sacar el agua del Segura. El documento estaba roto
y le faltaba la mitad, pero se podía leer
claramente aún, que la concesión se hacía sin
perjuicio a terceros. Esta es la prueba más clara
que demuestra que Cotillas tenía toda la razón en
sus derechos históricos y Murcia, Alguazas y Ceutí
fueron ciudades y villas injustas con Cotillas, la
envidia y el egoísmo fueron la bandera de estas
villas y seguramente los secretarios murcianos
escondieron el documento que beneficiaba a
Cotillas porque como iniciábamos este artículo las
razones de recelo eran por el recelo al desgajarse
Cotillas de Murcia con Pedro Martínez Calvillo y
los recelos entre Calvillo y Fajardo que dejaron
una huella en Murcia que se transformaría en odio
a lo largo de los siglos.
Llegando al siglo XX vemos que por fin se
encuentra solución a la problemática del agua en
Cotillas con las bondades de la familia de
pintores y artistas asentados en el barrio de
Santa Eulalia (Murcia) pero que tuvieron un
vínculo muy especial con Cotillas, se trata de los
hermanos Ródenas Rosa, familia que surtió de luz
eléctrica a la pedanía de los Pulpites antes de
que dispusiera el casco urbano del municipio, al
cual surtió después de esta pedanía y en la misma
construyeron un estudio hoy día restaurado,
ampliado y dedicado a chalet privado. Esta familia
por tanto posee un inmueble que es parte de la
historia de Las Torres de Cotillas. Por supuesto y
además de surtir de luz eléctrica instalaron
motores elevadores de agua en varios parajes del
municipio alrededor de los años 20 del siglo XX,
como La Loma, Pago Tocino, Quttiyyas la Antigua,
entre otros muchos, pudiendo ya por fin la villa
de disponer del agua del Segura para riego.
Posteriormente se pedía agua en Madrid para el
consumo (agua corriente) en 1927 por parte de Las
Torres de Cotillas, Murcia y otros municipios de
la región. A Las Torres de Cotillas no llegó el
agua tal y como la conocemos en nuestros grifos
hasta los años 60.
En conclusión, como hemos visto la historia de Las
Torres de Cotillas ha ido muy vinculada a la falta
de agua del Segura, aunque no de la del Riacho o
Mula, no carente de derechos para Cotillas que
como se ha demostrado Granada daba toda la razón a
nuestro pueblo y como tras tantos siglos de odio,
envidias y calumnias contra la villa, consiguió el
municipio disponer de agua para riego con la
familia Ródenas Rosa y para el consumo dentro de
las casas en los años 60.
|