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En el
siglo I a.C., aparecen las primeras
referencias históricas del municipio, en las
cuales el geógrafo e historiador griego Estrabón
(sometido probablemente a las voluntades
imperiales romanas) recoge una somera descripción
de las tierras torreñas bañadas por el río
Segura como lo hacía con otros lugares de la
geografía murciana.
Entre los
siglos I, II y III, s construy e una
villa romana, que es conocida desde 1920 y cuyas
excavaciones se realizaron a finales de los años
70 del siglo XX, de las que solo se han
descubierto las termas de la “domus ruris” o
"villa romana" y donde se considera que todavía
quedan por descubrir los restos de habitaciones,
claustros y salas romanas.
En el siglo III d.C., había una
influencia romana
en la pedanía de La Condomina, según
investigaciones de principios del siglo XX del
Barón Pujol de Planes ya que se encontraron fustes
de columnas y restos de un mosaico de la época del
emperador romano Diocleciano concretamente en el
pago de La Condomina.
En el
siglo V, los godos llegan a la villa y
aunque aún no se sabe nada de si quedan restos
arqueológicos que atestigüen su presencia, sí se
sabe que el primitivo nombre de la villa
(Cotillas) procede de dicha época, por los
estudios toponímicos: “Gottia la de los godos” o “Gotellas”,
“Gottiellas”.
Tras tres siglos de invasión goda,
los musulmanes
llegan a estas tierras y tras invadir Gottia (lo
que era dicho poblamiento de La Loma) se extienden
hacia las orillas de los ríos Mula y Segura,
concretamente en el vértice (antigua Quttiyas la
antigua y actual barrio de San Pedro) y dividen la
zona musulmana en dos alquerías: Alwaza Al kotija
y Benahendin, que así llamaron a este poblamiento
preárabe. Posteriormente, la evolución del
castellano con el árabe dará lugar al nombre
Alguaza de Qutiyyas y Benahendin. Los árabes
dejaron como testigo de su paso, los cimientos más
profundos seguramente, de lo que aún es la peñeta
de la Florida de Las Torres de Cotillas del
antiguo acueducto medieval. De todas formas, sería
conveniente hacer prospecciones arqueológicas
cerca de la peñeta para encontrar indicios de la
antigua acequia árabe que unía las dos Alguazas:
La Alguazas de en medio y la Alguaza de Quttiyyas
y Benahendin. Evidentemente, Las Torres de
Cotillas pertenecía a la comarca árabe de Molina
Seca, junto con su otra Alguazas, Ceutí y Lorquí,
pero especialmente dependía políticamente, en este
mundo islámico, de Alguazas.
Los árabes hacia
principios del siglo XIII,
levantan la fortaleza o pequeña caseta fortificada
con almenas en Quttiyas y la ponen en comunicación
subterránea con la torre vieja de Alguazas, la de
los Moros de la misma época.
A lo largo del siglo, los musulmanes van
perdiendo progresivamente el control de las dos
alquerías de Las Torres, con la llegada a mediados
de dicho siglo XIII, de los primeros señores
cristianos castellanos con sus mesnadas, que
expulsan con gran fuerza a los árabes de la
fortaleza e independizan políticamente la villa de
Cotillas de la de Alguazas. Dichos caballeros
cristianos, que aparecen en documentos de la
Corona de Aragón referidos a Las Torres de
Cotillas, eran cuadrilleros cristianos, es decir,
pequeños propietarios cristianos que iban ocupando
poco a poco las dos alquerías obligando la
retirada musulmana. Más tarde y en el mismo siglo
llegaron Nuño (o Munyo) y Pedro Díaz de Castañedo,
pero por su rebeldía contra el rey Sancho son
desheredados de ser dueños del donadío de
Cotillas, y por torturar a algunos musulmanes que
quedaban en la zona sin la orden del monarca
cristiano, y por negligencia, algunos cristianos
viejos, entre otros argumentos para que fueran
desheredados.
De esta forma, en
1295, Alguaza de Quttiyas y
Benahendin (aparece por primera vez propiamente
dicha mencionada en los documentos históricos ) y
el donadío, (que es como se conoce el paso de
transición entre alquería y villa) pasa a
pertenecer a don Ramón de Manresa (que además era
Señor de Orihuela). Con dicho señor se
completaría esa expulsión de los musulmanes más
radicales hacia Alguazas y a otras poblaciones
convirtiéndose el resto, que era la gran mayoría,
en moriscos. Por eso el número de moriscos
superaría al de cristianos viejos. Renunciará a la
villa en 1305 por los pleitos tan fallidos que
sufre por la escasez de agua y por el impedimento
de obtenerla del río Mula y del Segura.
En
1305, la villa pasa a pertenecer a otros
propietarios pertenecientes a la cuadrilla
cristiana cotillana pero que renunciarán a la
villa por las mismas razones que el anterior
dueño, en el año 1318.
El
4 de noviembre de 1318, Alguaza de Quttiyyas
es fundada oficialmente villa siendo una villa de
Señorío desde esta fecha hasta finales del siglo XIX,
de la mano de Pedro Martínez Calvillo (halconero mayor de Castilla),pero la dinastía de
los Calvillo se extinguiría en la villa en el
siglo XVII . Además se le dio privilegio para
fundar un mayorazgo en Cotillas que el
gustosamente fundó (cosa esta última no muy clara
en si realmente se llegó a autorizar dicho
privilegio pues en épocas posteriores los monarcas
del Reino de Murcia y castellanos lo reconocían
unas veces y otras lo negaban. Por lo tanto esto
es signo de intereses reales y vasalláticos de la
época que aunque fuera falsa esa afirmación de que
no hubiera mayorazgo por los mismos eran capaces
de mentir).
A mediados del siglo XIV, Alguaza de Cotiellas e
Benanhendyn (nombre con el que será nombrada la
villa a lo largo de este siglo y de nuevo fruto de
la evolución del castellano), fue repoblada por
pobladores cristianos procedentes de Huete
(Cuenca). De esta forma, se superaban el número de
cristianos a los de moriscos, y evitar de alguna
manera esa invasión musulmana. Desgraciadamente, y
por dichas medidas esa incursión musulmana
llegaría al siglo siguiente.
En
1369, aparece mencionada y con más
documentación que en siglos anteriores la
existencia de la fortaleza de Cotillas, que sería
uno de los símbolos más significativos del Señorío
de Cotillas, así como su clara estructura
cristiana que reforzaría a la estructura árabe.
En
1418, Calvillo se hizo fuerte en la plaza de
Santa Eulalia (Murcia) con sus mesnadas de cotillanos y mercenarios. Para someterlos tuvieron
que enfrentarles 1200 hombres. Cinco años después
Calvillo volvía a las andadas. Este interés por
atacar Murcia se basaba en el odio y antagonismo
con los Fajardo, es decir, una familia castellana
y poderosa de Murcia que desafiaba a los Calvillo.
En
1452, el rey musulmán Chico de Granada invade
Cotillas destruyendo casas de campesinos y
apresando a numerosos cristianos como esclavos y
motivando la huida de otros tantos cristianos al
barrio de la Arrixaca de Murcia.
En
1454, la villa es repoblada de nuevos
cristianos procedentes de Huete (Cuenca) y
Tendilla (Guadalajara).
Por esta época Calvillo restaura la fortaleza de
Cotillas y la refuerza con ballestas, lanzas y
refuerza su recinto fortificado con una pequeña
muralla. Además obliga a cada vecino a llevar
pajas, piedras y cualquier otro material a fin de
preservar cada vez mejor la fortaleza, así como
sus almenas.
A
finales del siglo XV e inicios del XVI, Juan
Pérez Calvillo solicita al escribano del
ayuntamiento de Murcia, Francisco Palazol, que le
haga llegar unas escrituras antiguas existentes en
el archivo de Murcia para que dicho Calvillo
pudiera demostrar que él era el heredero del
mayorazgo.
Desde principios del siglo XVI, se tiene la
primera referencia escrita a Las Torres
(refiriéndose a un conjunto de casas-torre
situadas en el paraje de Las Torres de Fuentes y
Quttiyyas).
A mediados del siglo XVI, se construye el
acueducto de las Picas que comunicaba Las Torres
de Cotillas con Alguazas, aprovechando la
estructura del mismo de 1344, que es la fecha en
la que data su construcción. En este siglo el
acueducto alcanzaría su máxima amplitud. Sirvió al
menos por unos años para traer el agua del Río
Mula desde Alguazas hasta Las Torres de Cotillas.
Las disputas y pleitos sobre el uso del agua
continúan siendo un grave problema ya que se darán
a lo largo de este siglo.
En el ámbito religioso, aparece el testimonio de
un testigo que confiesa haber robado en su
juventud una espada de la ermita de Quttiyyas
(posiblemente Calvillo la protegió con armas por
miedo de un nuevo asalto granadino).
Además, aparece documentalmente un tal
Juan
Cabrera restaurando tanto la ermita como la
fortaleza cotillana durante este siglo.
En
1612, se conocen documentalmente las primeras
noticias relativas a las cofradías y procesiones torreñas, gracias al informe de Fray Juan de
Pereda (posiblemente ya existieran las cofradías
antes de esta fecha).
En ese mismo año, Alguaza de Cotiellas e
Benahendyn tenía 53 mudéjares y 116 cristianos
viejos.
Entre
1624 y 1632, se sucedían diversas disputas
entre la Ciudad de Murcia y el Señor de Cotillas,
por cuestiones de heredamiento de tierras, cosa
que también sucedía en 1498, porque durante estos
años y hasta el siglo XVIII, Cotillas debió de
pertenecer a Murcia, cosa que también suedía con
Santomera, o pudiera ser que no. A pesar de que no
perteneciera Cotillas a Murcia, cosa bastante
probable ya que ella tenía su propio concejo, su
propia fortaleza y su propia administración, los
jueces siempre se ponían de parte de la ciudad más
grande e importante, en este caso de Murcia.
A mediados del siglo XVII una riada llamada la de
San Calixto arrasa y destruye el acueducto
medieval (posiblemente incluso islámico) pero
dejando varias peñetas en pie, que atestiguan su
existencia, y de las que en la actualidad nos
queda la existente en La Florida ( término
municipal de Las Torres de Cotillas) con dos
metros de altitud, y totalmente realizada con
piedras y traboda con cal, y que resulta un
vestigio arquitectónico interesante de proteger,
en complemento con otras actividades
medioambientales.

En
1685, y tras desaparecer la saga familiar de
los Calvillo-Carrillo por sus numerosos pleitos e
incapacidad para mantener unido el Señorío, entra
en venta y finalmente el Marqués de Corvera
(familia Bustos) compra el Señorío
a los Balboa (familia Carrillo), últimos
propietarios y herederos legítimos del Señorío.
A principios del siglo XVIII, el marqués de
Corvera se construye un palacio en el paraje
llamado Las Torres de Fuentes (llamado así por la
existencia de unas casas-torre de propietarios
extranjeros en el siglo XVI y sobre todo durante
este siglo, y por las pozas encontradas en el
campo (pozos en el subsuelo) que las abastecían,
por lo menos así se interpreta en sentido literal.
El palacio del marqués se encontraba en el antiguo
cine Carrillo y posterior discoteca. Las
casas-torre se encontraban entre el ayuntamiento y
la iglesia parroquial, y dispersadas pr diversos
parajes de campo del municipio. Actualmente no se
encuentran pero podría ser posible que sus restos
aún estén a varios metros bajo tierra.
Durante todo el siglo, el pueblo va abandonando Quttiyyas la Antigua y se va trasladando hasta el
citado lugar de Las Torres de Fuentes.
Aparecen mencionadas en los documentos del siglo, ya con su propio nombre las cofradías religiosas
y de Semana Santa torreñas que ya aparecían
mencionadas en su existencia en el siglo XVII.
Eran Benditas Ánimas, Santísimo Sacramento y Santo
Rosario.
El siglo XVIII torreño está lleno de inseguridad,
orden público y de pleitos. Así pues, entre 1708 y
1777 se abrieron 15 expedientes criminales.
Además en este siglo se dan una gran multitud de
pleitos como son: los de 1727 y 1770, entre otros
muchos contra el Marqués de Corvera (señor de
Cotillas por estos tiempos y cuyo título perdurará
hasta 1940, pero sometiendo realmente a la villa
hasta finales del siglo XIX)
A mediados del siglo XVIII, se hacía en el
municipio el interrogatorio del catastro del
Marqués de la Ensenada aplicado a Las Torres de
Cotillas, y que recogía sus datos geográficos,
usos agrícolas, y poblacionales, entre otros como
los siguientes: vivían en el municipio 102 vecinos
por estos años, si comparamos este número de
habitantes con el de otros años y siglos, vivían
menos habitantes en la villa que antaño.
La producción de vid en Cotillas en 1750 era muy
superior a la de Calasparra, Cieza, Ricote y
Molina, pero por supuesto inferior a la de Jumilla
y Yecla.
Tras el Catastro de la Ensenada, se dejaron
fijadas unas muy estrictas leyes que prohibía a
los vecinos alojar a forasteros, prohibía recoger
sus viñas aunque estuvieran secas (ya que la mayor
parte de la producción la heredaba el marqués de Corvera), se prohibía salir a los vecinos a la
calle en ciertas estaciones del año, etc. Además
el marqués elegía a los cargos públicos del
ayuntamiento de un modo autoritario sin contar con
el apoyo ni el consentimiento popular. Sin duda,
la vuelta a ese estricto feudalismo medieval. De
ahí, se justifican los levantamientos y
sublevaciones del pueblo cotillano, que fueron por
desgracia fallidas, pero el espíritu levantisco ya
estaba fuertemente consolidado entre las gentes
del pueblo desde hacía varios siglos atrás. Las
condiciones de vida en este siglo eran
paupérrimas.
En el aspecto religioso, en
1778, se hacía
oficial el patronazgo de Nuestra Señora de la
Salceda, patrona de la villa gracias a Pascual
Fernández Briceño y al obispo Manuel Rubín de Celis
( aunque posiblemente ya lo fuera desde hacía años
o siglos anteriores). Nacían las fiestas Mayores y
la tradición del Raspajo.
En
1795, y con la mayoría de la población en
Las
Torres de Fuentes, (los vecinos que se quedarían
en la Antigua Cotillas, formarían en el siglo XIX,
lo que es el actual barrio de San Pedro, ya que a
mediados de dicho siglo construirían una ermita
dedicada a dicho patrón y por concesión del
marqués de Corvera probablemente) se decidió
construir una iglesia (ermita provisional)
dedicada a la citada patrona por las dificultades
que se tenían para trasladarse a la construida en
el siglo XV. La obra finalizó en 40 días, terminó
en 1796 y se hicieron diversos festejos. Así,
durante mediados del siglo XIX, se harían las
primeras obras de ampliación de la ermita, que se
continuarían en 1880 y que las obras definitivas
de ampliación se verían en 1896, pero se
realizarían desde abril de 1897 hasta noviembre de
1898, quedando totalmente reconstituida nuestra
neoclásica parroquia.
En cuanto a la educación, en
1796, Vicente Rubio,
y según los datos documentales fue el primer
maestro de primeras letras el cual era sacristán y
se le decía “hábil para este cargo”. De esta forma
nacía la educación en Las Torres de Cotillas, al
menos de esta fecha, según los datos.
Los años de finales de siglo y comienzos del XIX
están marcados por diversos nombramientos de
alcaldes por parte del Marqués de Corvera.
Curiosamente en 1769, Pascual Fernández Briceño,
que fue el que puso tanto los trámites para la
construcción de la iglesia a finales del siglo XVIII tanto el que colaboró con el patronazgo
oficial de la virgen, organizó junto al cura de
Alcantarilla una tremenda sonada así como diversos
alborotos contra el Marqués de Corvera para librar
a la población cotillana de su sometimiento, así
como tratar de que dejara de elegir él mismo los
cargos del concejo y que dejara al pueblo definir
su rumbo. Como vemos, este alboroto fracasó ya que
como decíamos más arriba porque seguía eligiendo a
sus cargos del concejo y que demuestra la
resistencia de dicho marqués (alegorizada en la
torre del escudo, la cual simboliza también otras
cosas como es la torre de los tres nombres de San
Pedro: Cotillas La Vieja, torre del Venándico y
castillo de la Baeza) ante este fuerte
levantamiento y los que se darán en los años 80
del siglo XIX, por la familia noble y burguesa
D´stoup y el pueblo cotillano contra el marqués, y
que más adelante comentaremos.
El
siglo XIX, sería para la villa de Cotillas un
siglo muy intenso por los diversos pleitos y
multas como las que imponía la Chancillería de
Granada al ayuntamiento de Cotillas, por no enviar
bien la propuesta de cargos concejiles en el año
1825.
En el año
1827, se volvían a suceder los pleitos
y peticiones entre Don Rafael de Bustos (marqués
de Corvera), y el Intendente-Corregidor de Murcia,
para que Cotillas pudiese volver a regar sus
tierras con agua del Segura, como ya lo hacía
antaño.
También se seguía acentuando la inseguridad y
como consecuencia de la continuidad en aparición
de expedientes criminales como los de 1832 y 1833,
embargo de bienes y expediente criminal contra
Pedro Carrillo, y causa contra José González
respectivamente que dan ejemplo de las fuertes
tensiones vecinales, bien por hambre ,bien por
derechos o bien por envidia a los vecinos con
algunos recursos económicos mayores, lo que
ocasionaba robos y asesinatos, teniendo en cuenta
el fuerte yugo señorial del marqués y el escaso
crecimiento económico de los habitantes de la
villa por estos años.
En
1850, Pascual Madoz al dedicar uno de los
volúmenes dedicados a la Región de Murcia en su
“Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de
España y sus Posesiones de Ultramar”, dedica
también una extenso apartado dedicado a cada una
de las diferentes localidades españolas y entre
las que se encuentra Las Torres de Cotillas, de la
que hablaba sobre los temas urbanos, término
municipal, patrimonio histórico (como la fortaleza
aún e en pie sobre el terreno en esa época, aunque
nos quede revelar los restos de su subsuelo, y la
iglesia María de la Salceda, que era como la
llamaban, entre otros.) Además habla sobre datos
históricos, impuestos, producciones agrícolas,
etc.
En
1850, el concejo de Cotillas era
definitivamente independiente de todo organismo de
Murcia pero dependía del marqués de Corvera, y se
construyó la primitiva Casa Consistorial en el
mismo lugar en la que se encuentra la actual.
Dicha primitiva Casa Consistorial fue destruida a
principios de la década de los 70 y como decimos
sería sustituida por la actual, la cual por cierto
busca ya una nueva ubicación porque se ha quedado
pequeña.
En
1855, nacía el teatro en Las Torres de
Cotillas, con el padre de Lorenzo Baño.
Este
teatro se escenificaba en el antiguo teatro de la
calle Doctor Fernández Vera, que en 1927 se
restauraría tras 72 años de su funcionamiento. Las
representaciones con las que comenzó el teatro
fueron las del Prendimiento que en la actualidad
sigue fuertemente ligada a la religiosidad torreña,
tras 155 años de antigüedad.
En el ámbito religioso, en
1842 se deja
constancia de los primeros intentos de ampliación
y arreglos, así como la segura construcción del
campanario a mediados de siglo, cuya campana María
del Rosario será colocada en 1877). Así se
seguirían haciendo obras de ampliación en 1880,
pero las obras definitivas se realizarán en
1896(cuando se decidió prolongar el tamaño aún más
que en 1880) y cuyas obras empezarían en abril de
1897 para terminar en octubre de 1898, quedando
definitivamente reconstituido el templo
neoclásico, aunque aún se realizaran algunos
retoques finales a principios de 1899.
A mediados del siglo XIX, en la antigua Qutiyyas
o barrio de San Pedro, se cons truyó una antigua
ermita dedicada a San Pedro Apostol, talla del
siglo XIX y proveniente de discípulos de Salzillo
(imagen que fue escondida en un pajar durante la
Guerra Civil). La fecha de construcción de la
ermita se sabe gracias al misal datado en 1859.
Esta ermita conservaba una fachada neoclásica con
toques barroquistas como columnas salomónicas y
con frescos que indicaban la antigüedad de la
ermita así como unos preciosos escritos, cosas
estas últimas perdidas por las malas reformas de
restauración realizadas en torno a la década de
1990, conservando perfectamente su San Pedro
Apóstol y estando su antiguo misal escondido
probablemente en propiedad privada.
También a finales de siglo se construía la ermita
de la Cruz, fruto de un milagro, al quedarse una
cruz clavada en tierra tras unas inundaciones,
construyéndose la ermita en dicho lugar. Como la
de San Pedro, también perdió su esplendor interior
y exterior, aunque no en objetos ornamentales o de
valor religioso ya que sí se conservó un cuadro de
una Dolorosa de principios del siglo XX.
Las razones de construcción de estas ermitas son
ya en un sentido práctico la religiosidad y
necesidad de templos religiosos por estar en obras
de ampliación la iglesia parroquial.
En esa década de los
años 80 del siglo XIX, la
iglesia de Cotillas pasaría a ser independi ente de
la de San Onofre de Alguazas y que suponía el fin
de la dependencia religiosa de la villa.
En
1868, encontramos la foto más antigua por el
momento de la historia de Las Torres de Cotillas,
y en la que aparece Don Rafael de Bustos, marqués
de Corvera y Señor de Cotillas. Dicha foto tiene
ya 137 años de antigüedad y es una pieza
fundamental e interesante del pequeño archivo
fotográfico del siglo XIX y el extenso del siglo
XX.
En
junio de 1874, se produciría el
levantamiento más marcado e importante en Las
Torres de Cotillas por parte de cotillanos y los
señores y burgueses D´stoup (desde mediados del
siglo XIX, ya disponían un hermoso palacete de
estilo modernista y del que se conserva su bella
fachada modernista con arcos conopiales, relieves
de gárgolas y columnas y parte de su interior en
cuanto a salones isabelinos habilitados como
comedores y colegio) y el marqués de Corvera , a
consecuencia de los numerosos impuestos y cargas
señoriales que este imponía y a los cuales se
negaba la población cotillana pagar, y por
supuesto, los D´stoup, además de su oposición a la
elección de los cargos concejiles por parte del
marqués. En dicho levantamiento, se quemaron y
destruyeron numerosas casas de campo del marqués.
De un modo más disciplinario actuaban los
burgueses D´stoup en el proceso del pleito, pero
que finalmente fue ganado por el marqués. Además,
cobró doble todos sus impuestos y los asaltadores
de sus casas fueron perseguidos y detenidos. Un
dato curioso y muy interesante es que
recientemente se han recuperado una importante
cantidad de documentos del siglo XVIII y XIX,
donde aparece un apartado muy extenso en el último
siglo sobre estos acontecimientos judiciales.
Dichos documentos se encuentran ya en el archivo
municipal de Las Torres de Cotillas y suponen una
importante información para las actas capitulares
del siglo XIX. Además, sin duda constituye uno de
los hechos más relevantes de toda la historia
torreña, es decir, la disputa entre los dos
citados grandes señores.
En 1894, fallecía Don Rafael de Bustos, Marqués
de Corvera y Señor de Cotillas, cuyo título
recaería en sus hijos los Duques de Pastrana en
1940. Por dicho fallecimiento, el pueblo de Las Torres
de Cotillas empezó a alcanzar cierta independencia
y crecimiento aún tímido a finales del siglo XIX e
inicios del XX. Prueba de ello es que en 1896 los
espectáculos cotillanos cobraron protagonismo con
la representación de la Zarzuela en el teatro de
Las Delicias, que en realidad debió de ser un
almacén reconvertido para la ocasión. Corrió a
cargo de la compañía del cómico Antonio Galván y
estuvo presidida por el alcalde de entonces como
por maestros como Luís Ortega Rubio y Rosario
Febrero Sandoval. Las representaciones se
realizaron 5 días y tuvieron gran éxito. Por fin
la alegría y el espectáculo llegaban a Cotillas,
aunque los mismos fueran muy escasos y
esporádicos.
Durante este siglo XIX y parte del XX, había
otros propietarios que también tuvieron
propiedades y tierras en el pueblo como los
Stárico (que poseyeron tierras y casa con ermita
donde en la actualidad está la fábrica de
Escayolas Sánchez y de la que únicamente queda
tres palmeras plantadas por dichos señores); los Payá (que poseyeron tierras en el paraje torreño
del Rodeo de la ermita, llamado así por la casa
que tenían con ermita, la cual ya está destruida
pero quedando su palomar de forma casi arruinada y
del siglo XIX, y unas doce casas-cuevas de gente
residente frente a la casa o encargada de cuidarla
cuando no estaban los Payá también de mediados del
siglo XIX, que si en la actualidad se restauraran
se podrían dedicar a casas rurales a la vez de la
recuperación del paraje natural y fomentar el
turismo rural y todo en general)
En
1882, aparecen las primeras noticias en la
prensa relativas a nuestras fiestas patronal es.
Hace hoy 123 años. Los festejos se realizaron en
octubre de 1882, concretamente los días 21 y 22,
días en los cuales se celebraron dos corridas de
vacas con entrada gratuita, que vinieron a
completar, festivamente, la celebración de los
actos religiosos en honor a la patrona.
A partir de este momento, serán ya variadas las
noticias de las fiestas de finales del siglo XIX e
inicios del XX, siglo que a continuación
analizaremos.
El siglo XX, nacía en Cotillas, con algo de alivio
al abandonar ese fuerte sometimiento señorial.
Aunque los D´stoup, permanecieran como
propietarios de buena parte de las tierras
torreñas junto a los citados anteriores
propietarios (Payá, Stárico), no realizaron ningún
sometimiento contra el pueblo, pero tras acabar
con los pleitos e iniciar la familia sus reuniones
con sus otros vínculos amistosos burgueses,
empezaron a mostrar una actitud pasiva hacia los
problemas de la población. Así lo hacían otros
burgueses y se apreció una actitud moderada y un
tanto conservadora. Las causas las podemos
encontrar en la gran riqueza que tenían desde ese
momento, el nacimiento de partidos socialistas y
comunistas en la década de 1930 que les
atemorizaba el perder sus propiedades. Así las
manifestaciones obreras que se producían en los
primeros años del siglo XX y les pudo dar
desconfianza.
En el aspecto sanitario
Don Pedro Fernández Vera,
dentro de la importante trilogía sanitaria de Las
Torres de Cotillas empezó a trabajar en la
localidad en 1897, aunque lo haría
oficialmente
desde 1901. Aunque ya existían otros médicos
anteriores a la famosa “Trilogía”, ésta sería la
que marcaría con más fuerza en la población
torreña por la popularidad de dichos médicos.
El
17 de mayo de 1902 se celebra en el pueblo una
gran fiesta en honor de Alfonso XIII. Durante las
fiestas mayores o patronales, celebradas en
octubre, actuaba durante los primeros años de
siglo la Banda de música de Ceutí.

A principios de siglo, las bodas se celebraban en
la ermita de la Cruz, porque todavía faltaban unos
pocos ornamentos por colocar en el altar mayor y
en varias ventanas de la iglesia, que apenas eran
mudos detalles, ya que la iglesia volvería a
oficiar sus misas en noviembre-diciembre de 1898
tras la ampliación y con sus tres capillas
destacadas: altar mayor, capilla de los D´stoup y
capilla bautismal.
El
3 de julio de 1908 empieza a abordarse en los
Plenos del consistorio el tema de la instalación
de luz eléctrica en las viviendas. En septiembre
se acordaba la instalación de una red telegráfica.
El 20 de enero de 1911 se separa de su cargo al
sepulturero por haber permitido el pastoreo de
ganado en el cementerio.
En
1916 se ordena actualizar el nombre de la
villa, ya que si así no se hacía iba a estar
dividido en dos núcleos: Las Torres de Fuentes y Quttiyyas. Así pasaría a llamarse la villa Las
Torres de Cotillas.
En octubre de ese mismo año, nacía el desfile de
comparsas y carrozas y que se unía a las antiguas
fiestas mayores, hace hoy 90 años.
El 24 de diciembre de 1924, se interceptan las
calles Mula y Mayor, como intento de mejora de la
comunicación de los caminos del pueblo. Ese mismo
año, tuvo lugar le jura de Somatenes.
En 1926 se instala en la Vereda una caseta de
transformación de energía eléctrica y se compra a
plazos una máquina de escribir para el
ayuntamiento .Por primera vez en la historia del
municipio, el ayuntamiento paga los sueldos
mensualmente a sus funcionarios.
En 1927 el consumo anual de vino asciende a
191.000 litros. El teatro alcanzó gran pujanza en
este año, gracias a Don Lorenzo Baño, que desde el
siglo XIX había apostado por el teatro como así lo
haría su padre en el impulso del prendimiento a
mediados del siglo XIX y que fundó ya a una mayor
edad el teatro de las Delicias, probablemente en
la calle del doctor Fernández Vera. En el siglo
XIX, las escenificaciones se realizaban en el
corralón Bautista. En esta año del siglo XX, se
obligaba a todos aquellos que tenían 18 años,
trabajar en oficios públicos, por riguroso orden
alfabético.
En 1927, se abre la fábrica más famosa de esta
primera mitad del siglo XX, es decir, la de
Salvador Escrivá. Ya con anterioridad existía la
fábrica de conservas La Florida, cuya propiedad
era de Lorenzo Vicens, y datada en 1922
aproximadamente, y que era la más antigua de
todas. La fábrica, en la actualidad, muestra un
aspecto ruinoso pero parece que se va a restaurar.
En 1929, se inaugura la primera escuela municipal torreña, ya que durante finales del siglo XVIII y
todo el siglo XIX y hasta este momento del XX, se
alquilaban los palacios del marqués de Corvera y
D´stoup por unas pocas horas al día y en las
bibliotecas de dichos palacios. Por lo tanto, el
derecho a la educación durante esos siglos era un
lujo que solo se podían permitir unos pocos,
teniendo en cuenta que la mayoría del pueblo vivía
en barracas (que podían ser o pequeñas o grandes).
Este acontecimiento, sería un paso muy importante
para mejorar progresivamente la educación en Las
Torres de Cotillas.
En
1931, y, coincidiendo con la llegada de la II
República, tras la caída de la dictadura de Primo
de Rivera y la monarquía de Alfonso XIII, se funda
el Partido Socialista de Las Torres de Cotillas.
Asimismo las clases populares por esta época
asociando erróneamente los ideales de todas las
iglesias al fascismo (algunas lo apoyaban, pero
otras no) produjeron el saqueo y destrucción de la
antigua cruz en la ermita de la Cruz. Por ello, se
tuvieron que tomar extremas medidas como el que un
vecino tuviera que esconder el cuadro de una
Dolorosa en este período y en la vecina Guerra
Civil.
En
1936 llegaría la Guerra Civil a España.
Las
Torres de Cotillas, no sería un pueblo muy
afectado de un modo directo en el conflicto
bélico. Aún así, tanto el palacete D´stoup como la
iglesia parroquial sufrieron daños e importantes
destrozos. Así, en el palacete D´stoup se hicieron
graves daños, posiblemente por el radicalismo
popular de entonces, unido a la negligencia de
dicha población que pudiera estar incluso
coaccionada por otros grupos, ya que los D´stoup
en general, hicieron grandes cosas por el pueblo
durante el siglo XIX e inicios del XX. Cosas como
colaborar con la independencia de la villa del
marquesado, la financiación de las obras de
restauración y ampliación de la iglesia. Otras de
las mejoras era la potenciación de la Semana Santa torreña, adaptándola a los tiempos modernos con la
sustitución de la cofradía sacramental y
eclesiástico-procesional de Benditas Ánimas, por
una imaginera (Nuestro Padre Jesús Nazareno) a
finales del siglo XIX. Otra de las causas,
justificada o no de la revolución social-popular
sería el poco papel de apoyo que ejercía la
familia D´stoup por el pueblo, a excepción de los
arreglos de la iglesia por contra a su pasivismo
conservador. Esto último no debió gustar mucho a
dicha gente revolucionaria, si además no eran del
pueblo, es decir, llegaban al pueblo por otros
bloques populares. Los daños causados en el
palacete fueron el robo y destrucción de numerosos
cuadros de la pinacoteca D´stoup de los siglos XIX
y XX, la destrucción y quema de su biblioteca, que
según los historiadores era la segunda más
importante y mejor del país. Por suerte, no todos
los cuadros de la colección corrieron esa mala
suerte, sino que la otra parte pequeña pero
importante se dividió en varios lotes. La citada
parte se divide en cuatro lotes en cuanto su
ubicación. Una se cree que se encuentra en el
museo del Prado, otra en la Universidad de Murcia,
otra en el museo de Bellas Artes de Murcia y la
última en paradero desconocido (seguramente
destruidos en la Guerra Civil). Esperamos, dentro
de unos años encontrar más indicios de la
colección sobre todo porque si se volvieran a
encontrar más cuadros de la colección sería muy
interesante que regresaran a Las Torres de
Cotillas, aunque no es seguro que volvieran y que
las condiciones de conservación de los cuadros
sean las más óptimas. Al menos queda desear que no
se pierda la colección.
Por si esto fuera poco, el palacete D´stoup fue
dedicado durante la Guerra Civil como hospital
para los heridos de la guerra. Luego hablaremos de
la situación del palacio tras la contienda.
En cuanto a la iglesia de
Nuestra Señora de la
Salceda, podemos decir que fue uno de los templos
que más castigado estuvo durante la Guerra Civil
en la comarca de la Vega Media. Esto fue debido a
que la incautaron (se destruyeron numerosas
imágenes y ornamentos cedidos por la familia D´stoup, a pesar de que se dijera que algún vecino
escondiera alguno de los estandartes de la época.
Como decimos la iglesia fue incautada y convertida
en casa del pueblo, en la que incluso se destruyó
el campanario, pero se respetó lo que es la subida
hasta el antiguo reloj. Los panfletos y pintadas
revolucionarias republicanas envolvían la iglesia
en un ambiente desolador, ya que hasta destruyeron
el altar y lo convirtieron en un zarzo de cañas,
donde se reunían. Lógicamente, y por suerte, la
estructura de la iglesia no se perdió y nos
referimos a las columnas que sustentan el templo
en las capillas generales y en los cimientos,
aunque se hicieran algunas obras de mejora tras la
guerra en su interior. Como elementos y cosas
conservadas de antes de la Guerra Civil, debemos
destacar aparte de la conservación de la
estructura general , las únicas señales de la
capilla de los D´stoup en la techumbre de los
escudos. Por supuesto, no se nos puede olvidar la
excelente conservación del archivo parroquial que
ha contribuido de un modo muy directo a mejorar el
archivo municipal, formando entre ambos un rico
patrimonio histórico aunque se perdieran muchos
datos, pero que gracias a ambos archivos y a pesar
de esa desaparición y la aparición por el
contrario de documentación en Murcia, Alguazas,
Mula, Aragón, Huete, Madrid... se ha podido salvar
en parte ese vacío en esos desaparecidos
documentos.
La posguerra fue muy dura. De hecho,
en 1940
cuando el sacerdote Don Rafael llega a la iglesia
de Las Torres de Cotillas, apenas estaba en la
iglesia su estructura decente aunque muy
descuidada y perjudicada por las pintadas
revolucionarias, y un altar hecho a base de cañas,
que era donde se reunían los grupos radicales.
Pero el techo de la parroquia se encontraba con
goteras, viejo y pedía a gritos una restauración
urgente porque se podía derrumbar. Además no
quedaba una imagen ni un ornamento en la parroquia
que no hubiera sido destruido. Además el
campanario, en concreto, la cajonería de las
campanas había sido destruida y en lo más alto del
campanario se encontraba el reloj de fines del XIX
e inicios del XX que hasta hace poco se usaba.
Así, dicho sacerdote se puso manos a la obra y
restauró tanto la iglesia como el campanario, con
mejoras de arreglo y conservación hasta los años
60. Además, en ese mismo año de 1940, se trajo una
nueva imagen de la patrona, ya que la anterior
también fue destruida. La actual fue realizada ni
nada más ni nada menos que por el prestigioso
escultor murciano de la escuela salzillesca Don
Juan Gónzalez Moreno, creador también de la
excelente y actual imagen de la Dolorosa que
desfila por las calles del casco urbano en Semana
Santa.
Don Rafael, no contento con esta gran labor,
colaboró con sus métodos ingeniosos en la
restauración de las ermitas de la Cruz y San
Pedro, para volverlas a hacer entrar en su
esplendor del siglo XIX o al menos rehabilitarlas.
Volviendo a la iglesia debemos decir que colocó un
retablo pobre que imitaba al de antes de la Guerra
Civil pero interesante en el altar mayor, así como
la colocación de rejas ornamentales. Por último
mencionar, las correctas obras de construcción
tras la iglesia, de la casa del cura, así como el
traslado del cementerio al actual mercado. Por los
citados motivos, don Rafael, tiene una placa en la
parroquia que refleja su trabajo, así como una
calle en el pueblo, fruto de su buen hacer.
El
palacete D´stoup tras la Guerra Civil mostraba
el aspecto más desolador de su historia, de hecho
los dueños no daban abasto con el cuidado del
extenso huerto y jardín así como el arreglo del
palacio interior. Por dicho motivo, fue cerrado a
partir de 1942-1943, aproximadamente hasta la
llegada de Don Rafael al edificio. Cuando Don
Rafael llega y se da cuenta de lo desolado que
está se le ocurre la idea de que con el permiso
del heredero del palacete Álvaro D´stoup,
residente en Madrid, que rechaza la posesión de el
citado edificio, se pueda comprar para que las
monjas misioneras del Divino Maestro pudieran
impartir la educación allí, además de restaurar el
edificio y reformarlo, pero siempre conservando el
sabor de lo antiguo en la medida de lo posible.
Así se hizo, y a partir de la década de los 60
tra s varios años de reformas del edificio, se
dedicó al colegio que pasaría a llamarse “Colegio
Divino Maestro o de Las Monjas” y se construyó un
nuevo pabellón para atender a más alumnos. Por
ello, se hubo de vender la mayor parte del enorme
jardín botánico de la familia D´stoup, ya que así
se obtendría dinero para restaurar el edificio y
construir el mencionado nuevo pabellón. El
palacete D´stoup sufrió desde ese momento muchas
reformas pero siempre compaginando lo moderno con
lo antiguo manteniendo el estilo ecléctico de la
edificación, a excepción del reciente techamiento
de las almenas de la torre hace unos años
.Suponemos que fue una medida urgente dicho
techamiento y desaparición de las almenas debido a
las goteras y peligro de derrumbe que sufría la
torre. A pesar de ello no ha afectado mucho en los
otros elementos artísticos importantes. Aunque en
la actualidad sea un edificio privado, exento y de
blanca pared suele sorprender al visitante por la
calidad de la piedra labrada y el carácter
ecléctico citado, ya que aún se conservan muchos
elementos ornamentales originales en la fachada
como su blasón.
La posguerra en cuanto a la vida cotidiana fue
muy dura. La educación era pésima ya que la escolarización
en la década de los 40 era muy baja. Una de las
causas era el mundo rural en el que se anclaba el
municipio.
En 1940, recaía el marquesado de Corvera en los
duques de Patrana, los cuales heredaron la
casa-torre de su padre el marqués de Corvera, pero
por el abandono en el que se encuentra, y el
traslado de dicha familia hacia otras zonas de
tierra heredados por su padre hace que acabe
siendo vendida. En el huerto y palacio del siglo
XVIII de dichos señores, y por negligencia
campesinal y escasa formación cultural acabó
siendo derruida convirtiéndose en el famoso cine
Carrillo, y perdiendo el pueblo un monumento
bastante antiguo y relacionado con el principio de
lo que es el casco urbano actual. Por otro lado,
podría deberse este derrumbamiento a la venganza
del pueblo torreño por soportar tanto tiempo las
cargas señoriales.
Durante la posguerra y sobre todo en 1940, el
servicio de autobús era escaso e irregular.
En 1941, se instala por primera vez el que hasta
ahora es el primer gran belén y más antiguo del
municipio y con mayor tradición, que es el de la
familia Egea (los de la ferretería Alegría). El
mismo se sigue realizando hasta la actualidad.
El
20 de abril de 1946 se produce una riada que
inunda prácticamente toda la vega o comarca
nuestra. Se producen numerosos destrozos.
La Semana Santa torreña tardaría tras la
contienda en reiniciar su andadura, ya que Don
Rafael decía en el año 1942 que el vecindario era
sencillo y noble, pero que no acudía a misa ni
colaboraba en los desfiles sacros. De hecho hubo
de esperar para llegar a ese resurgir.

En
1956, resurgía la cofradía de Jesús Nazareno
así como la de San Juan y Nuestra Señora de los
Dolores (excelente talla del célebre escultor Juan
González Moreno, que ya anteriormente
mencionábamos).
En 1964, nacía la cofradía del Santísimo Cristo
Crucificado, y en 1965, la de la Verónica.
En esta década se aprecian con cada vez más
fuerza los cambios de desarrollo, modernidad y de
mejoras generales.
En
1966, se funda el grupo estable de
teatro Tejuba (en honor a Juan Baño, que era el seguidor
de la saga familiar del teatro iniciado por su
abuelo Lorenzo Baño y continuado por su padre, del
mismo nombre). Dicho grupo es el más destacado
dentro del panorama torreño local y uno de los más
importantes del regional, e incluso podríamos
decir que nacional por la cantidad de actuaciones
realizadas.
A finales de la década se plantea por primera vez
la construcción de una Sección Delegada del
Instituto de Enseñanza Media y anexos
correspondientes, pero que no se conseguirá su
construcción hasta a principios de la década de
los 90.
En 1969, se consigue la donación de unos terrenos
para la construcción de un nuevo centro de
Enseñanza Primaria. Concretamente, el 16 de
octubre de dicho año, el consejero director
general del Banco Central, Alfonso Escámez López
manda una carta al alcalde en la que se nos cuenta
la cesión de unos terrenos para construir escuela,
guarderías u otros fines sociales.
A lo largo de la década de los 70 la calidad de
vida y la educación en el municipio continúa
aumentando pero aún de un modo lento.
Es en esta década cuando las fiestas se celebran
en agosto; debido a las numerosas lluvias y mal
tiempo de la década.
En el año
1979 tienen lugar en la localidad las
primeras elecciones de ayuntamiento democrático,
las cuales contaron con una participación muy
elevada.
En la
década de 1980 se fundan en el ámbito
religioso las cofradías de Cristo Resucitado y San
Pedro, y Nuestra Señora de La Piedad.
En
1989 se fundaba la última cofradía de Semana
Santa, es decir, la del Santísimo Cristo de la
Flagelación.
La década se caracterizaría por el continuado
despegue industrial con la fábrica de Hernández
Pérez o Comuna y empresas como Golden Foods
entre
otras que en el ámbito conservero darían una
notable importancia a la población. El crecimiento
económico se aceleraba de un modo notable.
En la
década de los 90 el pueblo vive una seria
inseguridad por robos y asaltos que aparecen
constantemente en la prensa regional. Mientras
tanto el despegue industrial seguía su curso con
la firma en la localidad de importantes empresas
como Mivisa, Fripozo o Linasa, entre otras.

En el año 1996 se inician las obras de la Casa de
la Cultura. Las mismas terminarían en 2001.
En esta década se vería finalmente logrado el
sueño de tener un instituto de enseñanza
secundaria (IES Salvador Sandoval) y se realizan
las obras de su último pabellón en torno a 1996 y
1998.
El siglo XX torreño acabó con unas estadísticas
económicas muy favorables.
En el actual siglo XXI y en esta primera década
la localidad se presenta como una futura ciudad
moderna que mira con gran optimismo hacia su
futuro y con el firme deseo de todos los torreños
de prosperidad
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