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En el siglo I a.C., aparecen las primeras referencias históricas del municipio, en las cuales el geógrafo e historiador griego Estrabón (sometido probablemente a las voluntades imperiales romanas) recoge una somera descripción de las tierras torreñas bañadas por el río Segura como lo hacía con otros lugares de la geografía murciana.
 

Entre los siglos I, II y III, s construye una villa romana, que es conocida desde 1920 y cuyas excavaciones se realizaron a finales de los años 70 del siglo XX, de las que solo se han descubierto las termas de la “domus ruris” o "villa romana" y donde se considera que todavía quedan por descubrir los restos de habitaciones, claustros y salas romanas.

En el siglo III d.C., había una influencia romana en la pedanía de La Condomina, según investigaciones de principios del siglo XX del Barón Pujol de Planes ya que se encontraron fustes de columnas y restos de un mosaico de la época del emperador romano Diocleciano concretamente en el pago de La Condomina.

En el siglo V, los godos llegan a la villa y aunque aún no se sabe nada de si quedan restos arqueológicos que atestigüen su presencia, sí se sabe que el primitivo nombre de la villa (Cotillas) procede de dicha época, por los estudios toponímicos: “Gottia la de los godos” o “Gotellas”, “Gottiellas”.

Tras tres siglos de invasión goda, los musulmanes llegan a estas tierras y tras invadir Gottia (lo que era dicho poblamiento de La Loma) se extienden hacia las orillas de los ríos Mula y Segura, concretamente en el vértice (antigua Quttiyas la antigua y actual barrio de San Pedro) y dividen la zona musulmana en dos alquerías: Alwaza Al kotija y Benahendin, que así llamaron a este poblamiento preárabe. Posteriormente, la evolución del castellano con el árabe dará lugar al nombre Alguaza de Qutiyyas y Benahendin. Los árabes dejaron como testigo de su paso, los cimientos más profundos seguramente, de lo que aún es la peñeta de la Florida de Las Torres de Cotillas del antiguo acueducto medieval. De todas formas, sería conveniente hacer prospecciones arqueológicas cerca de la peñeta para encontrar indicios de la antigua acequia árabe que unía las dos Alguazas: La Alguazas de en medio y la Alguaza de Quttiyyas y Benahendin. Evidentemente, Las Torres de Cotillas pertenecía a la comarca árabe de Molina Seca, junto con su otra Alguazas, Ceutí y Lorquí, pero especialmente dependía políticamente, en este mundo islámico, de Alguazas.

Los árabes hacia principios del siglo XIII, levantan la fortaleza o pequeña caseta fortificada con almenas en Quttiyas y la ponen en comunicación subterránea con la torre vieja de Alguazas, la de los Moros de la misma época.

A lo largo del siglo, los musulmanes van perdiendo progresivamente el control de las dos alquerías de Las Torres, con la llegada a mediados de dicho siglo XIII, de los primeros señores cristianos castellanos con sus mesnadas, que expulsan con gran fuerza a los árabes de la fortaleza e independizan políticamente la villa de Cotillas de la de Alguazas. Dichos caballeros cristianos, que aparecen en documentos de la Corona de Aragón referidos a Las Torres de Cotillas, eran cuadrilleros cristianos, es decir, pequeños propietarios cristianos que iban ocupando poco a poco las dos alquerías obligando la retirada musulmana. Más tarde y en el mismo siglo llegaron Nuño (o Munyo) y Pedro Díaz de Castañedo, pero por su rebeldía contra el rey Sancho son desheredados de ser dueños del donadío de Cotillas, y por torturar a algunos musulmanes que quedaban en la zona sin la orden del monarca cristiano, y por negligencia, algunos cristianos viejos, entre otros argumentos para que fueran desheredados.

De esta forma, en 1295, Alguaza de Quttiyas y Benahendin (aparece por primera vez propiamente dicha mencionada en los documentos históricos ) y el donadío, (que es como se conoce el paso de transición entre alquería y villa) pasa a pertenecer a don Ramón de Manresa (que además era Señor de Orihuela). Con dicho señor se completaría esa expulsión de los musulmanes más radicales hacia Alguazas y a otras poblaciones convirtiéndose el resto, que era la gran mayoría, en moriscos. Por eso el número de moriscos superaría al de cristianos viejos. Renunciará a la villa en 1305 por los pleitos tan fallidos que sufre por la escasez de agua y por el impedimento de obtenerla del río Mula y del Segura.

En 1305, la villa pasa a pertenecer a otros propietarios pertenecientes a la cuadrilla cristiana cotillana pero que renunciarán a la villa por las mismas razones que el anterior dueño, en el año 1318.

El 4 de noviembre de 1318, Alguaza de Quttiyyas es fundada oficialmente villa siendo una villa de Señorío desde esta fecha hasta finales del siglo XIX, de la mano de Pedro Martínez Calvillo (halconero mayor de Castilla),pero la dinastía de los Calvillo se extinguiría en la villa en el siglo XVII . Además se le dio privilegio para fundar un mayorazgo en Cotillas que el gustosamente fundó (cosa esta última no muy clara en si realmente se llegó a autorizar dicho privilegio pues en épocas posteriores los monarcas del Reino de Murcia y castellanos lo reconocían unas veces y otras lo negaban. Por lo tanto esto es signo de intereses reales y vasalláticos de la época que aunque fuera falsa esa afirmación de que no hubiera mayorazgo por los mismos eran capaces de mentir).

A mediados del siglo XIV, Alguaza de Cotiellas e Benanhendyn (nombre con el que será nombrada la villa a lo largo de este siglo y de nuevo fruto de la evolución del castellano), fue repoblada por pobladores cristianos procedentes de Huete (Cuenca). De esta forma, se superaban el número de cristianos a los de moriscos, y evitar de alguna manera esa invasión musulmana. Desgraciadamente, y por dichas medidas esa incursión musulmana llegaría al siglo siguiente.

En 1369, aparece mencionada y con más documentación que en siglos anteriores la existencia de la fortaleza de Cotillas, que sería uno de los símbolos más significativos del Señorío de Cotillas, así como su clara estructura cristiana que reforzaría a la estructura árabe.

En 1418, Calvillo se hizo fuerte en la plaza de Santa Eulalia (Murcia) con sus mesnadas de cotillanos y mercenarios. Para someterlos tuvieron que enfrentarles 1200 hombres. Cinco años después Calvillo volvía a las andadas. Este interés por atacar Murcia se basaba en el odio y antagonismo con los Fajardo, es decir, una familia castellana y poderosa de Murcia que desafiaba a los Calvillo.

En 1452, el rey musulmán Chico de Granada invade Cotillas destruyendo casas de campesinos y apresando a numerosos cristianos como esclavos y motivando la huida de otros tantos cristianos al barrio de la Arrixaca de Murcia.

En 1454, la villa es repoblada de nuevos cristianos procedentes de Huete (Cuenca) y Tendilla (Guadalajara).

Por esta época Calvillo restaura la fortaleza de Cotillas y la refuerza con ballestas, lanzas y refuerza su recinto fortificado con una pequeña muralla. Además obliga a cada vecino a llevar pajas, piedras y cualquier otro material a fin de preservar cada vez mejor la fortaleza, así como sus almenas.

A finales del siglo XV e inicios del XVI, Juan Pérez Calvillo solicita al escribano del ayuntamiento de Murcia, Francisco Palazol, que le haga llegar unas escrituras antiguas existentes en el archivo de Murcia para que dicho Calvillo pudiera demostrar que él era el heredero del mayorazgo.

Desde principios del siglo XVI, se tiene la primera referencia escrita a Las Torres (refiriéndose a un conjunto de casas-torre situadas en el paraje de Las Torres de Fuentes y Quttiyyas).

A mediados del siglo XVI, se construye el acueducto de las Picas que comunicaba Las Torres de Cotillas con Alguazas, aprovechando la estructura del mismo de 1344, que es la fecha en la que data su construcción. En este siglo el acueducto alcanzaría su máxima amplitud. Sirvió al menos por unos años para traer el agua del Río Mula desde Alguazas hasta Las Torres de Cotillas.

Las disputas y pleitos sobre el uso del agua continúan siendo un grave problema ya que se darán a lo largo de este siglo.

En el ámbito religioso, aparece el testimonio de un testigo que confiesa haber robado en su juventud una espada de la ermita de Quttiyyas (posiblemente Calvillo la protegió con armas por miedo de un nuevo asalto granadino).

Además, aparece documentalmente un tal Juan Cabrera restaurando tanto la ermita como la fortaleza cotillana durante este siglo.

En 1612, se conocen documentalmente las primeras noticias relativas a las cofradías y procesiones torreñas, gracias al informe de Fray Juan de Pereda (posiblemente ya existieran las cofradías antes de esta fecha).

En ese mismo año, Alguaza de Cotiellas e Benahendyn tenía 53 mudéjares y 116 cristianos viejos.

Entre 1624 y 1632, se sucedían diversas disputas entre la Ciudad de Murcia y el Señor de Cotillas, por cuestiones de heredamiento de tierras, cosa que también sucedía en 1498, porque durante estos años y hasta el siglo XVIII, Cotillas debió de pertenecer a Murcia, cosa que también suedía con Santomera, o pudiera ser que no. A pesar de que no perteneciera Cotillas a Murcia, cosa bastante probable ya que ella tenía su propio concejo, su propia fortaleza y su propia administración, los jueces siempre se ponían de parte de la ciudad más grande e importante, en este caso de Murcia.

A mediados del siglo XVII una riada llamada la de San Calixto arrasa y destruye el acueducto medieval (posiblemente incluso islámico) pero dejando varias peñetas en pie, que atestiguan su existencia, y de las que en la actualidad nos queda la existente en La Florida ( término municipal de Las Torres de Cotillas) con dos metros de altitud, y totalmente realizada con piedras y traboda con cal, y que resulta un vestigio arquitectónico interesante de proteger, en complemento con otras actividades medioambientales.

En 1685, y tras desaparecer la saga familiar de los Calvillo-Carrillo por sus numerosos pleitos e incapacidad para mantener unido el Señorío, entra en venta y finalmente el Marqués de Corvera (familia Bustos) compra el Señorío a los Balboa (familia Carrillo), últimos propietarios y herederos legítimos del Señorío.

A principios del siglo XVIII, el marqués de Corvera se construye un palacio en el paraje llamado Las Torres de Fuentes (llamado así por la existencia de unas casas-torre de propietarios extranjeros en el siglo XVI y sobre todo durante este siglo, y por las pozas encontradas en el campo (pozos en el subsuelo) que las abastecían, por lo menos así se interpreta en sentido literal. El palacio del marqués se encontraba en el antiguo cine Carrillo y posterior discoteca. Las casas-torre se encontraban entre el ayuntamiento y la iglesia parroquial, y dispersadas pr diversos parajes de campo del municipio. Actualmente no se encuentran pero podría ser posible que sus restos aún estén a varios metros bajo tierra.

Durante todo el siglo, el pueblo va abandonando Quttiyyas la Antigua y se va trasladando hasta el citado lugar de Las Torres de Fuentes.

Aparecen mencionadas en los documentos del siglo, ya con su propio nombre las cofradías religiosas y de Semana Santa torreñas que ya aparecían mencionadas en su existencia en el siglo XVII. Eran Benditas Ánimas, Santísimo Sacramento y Santo Rosario.

El siglo XVIII torreño está lleno de inseguridad, orden público y de pleitos. Así pues, entre 1708 y 1777 se abrieron 15 expedientes criminales.

Además en este siglo se dan una gran multitud de pleitos como son: los de 1727 y 1770, entre otros muchos contra el Marqués de Corvera (señor de Cotillas por estos tiempos y cuyo título perdurará hasta 1940, pero sometiendo realmente a la villa hasta finales del siglo XIX)

A mediados del siglo XVIII, se hacía en el municipio el interrogatorio del catastro del Marqués de la Ensenada aplicado a Las Torres de Cotillas, y que recogía sus datos geográficos, usos agrícolas, y poblacionales, entre otros como los siguientes: vivían en el municipio 102 vecinos por estos años, si comparamos este número de habitantes con el de otros años y siglos, vivían menos habitantes en la villa que antaño.

La producción de vid en Cotillas en 1750 era muy superior a la de Calasparra, Cieza, Ricote y Molina, pero por supuesto inferior a la de Jumilla y Yecla.

Tras el Catastro de la Ensenada, se dejaron fijadas unas muy estrictas leyes que prohibía a los vecinos alojar a forasteros, prohibía recoger sus viñas aunque estuvieran secas (ya que la mayor parte de la producción la heredaba el marqués de Corvera), se prohibía salir a los vecinos a la calle en ciertas estaciones del año, etc. Además el marqués elegía a los cargos públicos del ayuntamiento de un modo autoritario sin contar con el apoyo ni el consentimiento popular. Sin duda, la vuelta a ese estricto feudalismo medieval. De ahí, se justifican los levantamientos y sublevaciones del pueblo cotillano, que fueron por desgracia fallidas, pero el espíritu levantisco ya estaba fuertemente consolidado entre las gentes del pueblo desde hacía varios siglos atrás. Las condiciones de vida en este siglo eran paupérrimas.

En el aspecto religioso, en 1778, se hacía oficial el patronazgo de Nuestra Señora de la Salceda, patrona de la villa gracias a Pascual Fernández Briceño y al obispo Manuel Rubín de Celis ( aunque posiblemente ya lo fuera desde hacía años o siglos anteriores). Nacían las fiestas Mayores y la tradición del Raspajo.

En 1795, y con la mayoría de la población en Las Torres de Fuentes, (los vecinos que se quedarían en la Antigua Cotillas, formarían en el siglo XIX, lo que es el actual barrio de San Pedro, ya que a mediados de dicho siglo construirían una ermita dedicada a dicho patrón y por concesión del marqués de Corvera probablemente) se decidió construir una iglesia (ermita provisional) dedicada a la citada patrona por las dificultades que se tenían para trasladarse a la construida en el siglo XV. La obra finalizó en 40 días, terminó en 1796 y se hicieron diversos festejos. Así, durante mediados del siglo XIX, se harían las primeras obras de ampliación de la ermita, que se continuarían en 1880 y que las obras definitivas de ampliación se verían en 1896, pero se realizarían desde abril de 1897 hasta noviembre de 1898, quedando totalmente reconstituida nuestra neoclásica parroquia.

En cuanto a la educación, en 1796, Vicente Rubio, y según los datos documentales fue el primer maestro de primeras letras el cual era sacristán y se le decía “hábil para este cargo”. De esta forma nacía la educación en Las Torres de Cotillas, al menos de esta fecha, según los datos.

Los años de finales de siglo y comienzos del XIX están marcados por diversos nombramientos de alcaldes por parte del Marqués de Corvera. Curiosamente en 1769, Pascual Fernández Briceño, que fue el que puso tanto los trámites para la construcción de la iglesia a finales del siglo XVIII tanto el que colaboró con el patronazgo oficial de la virgen, organizó junto al cura de Alcantarilla una tremenda sonada así como diversos alborotos contra el Marqués de Corvera para librar a la población cotillana de su sometimiento, así como tratar de que dejara de elegir él mismo los cargos del concejo y que dejara al pueblo definir su rumbo. Como vemos, este alboroto fracasó ya que como decíamos más arriba porque seguía eligiendo a sus cargos del concejo y que demuestra la resistencia de dicho marqués (alegorizada en la torre del escudo, la cual simboliza también otras cosas como es la torre de los tres nombres de San Pedro: Cotillas La Vieja, torre del Venándico y castillo de la Baeza) ante este fuerte levantamiento y los que se darán en los años 80 del siglo XIX, por la familia noble y burguesa D´stoup y el pueblo cotillano contra el marqués, y que más adelante comentaremos.

El siglo XIX, sería para la villa de Cotillas un siglo muy intenso por los diversos pleitos y multas como las que imponía la Chancillería de Granada al ayuntamiento de Cotillas, por no enviar bien la propuesta de cargos concejiles en el año 1825.

En el año 1827, se volvían a suceder los pleitos y peticiones entre Don Rafael de Bustos (marqués de Corvera), y el Intendente-Corregidor de Murcia, para que Cotillas pudiese volver a regar sus tierras con agua del Segura, como ya lo hacía antaño.

También se seguía acentuando la inseguridad y como consecuencia de la continuidad en aparición de expedientes criminales como los de 1832 y 1833, embargo de bienes y expediente criminal contra Pedro Carrillo, y causa contra José González respectivamente que dan ejemplo de las fuertes tensiones vecinales, bien por hambre ,bien por derechos o bien por envidia a los vecinos con algunos recursos económicos mayores, lo que ocasionaba robos y asesinatos, teniendo en cuenta el fuerte yugo señorial del marqués y el escaso crecimiento económico de los habitantes de la villa por estos años.

En 1850, Pascual Madoz al dedicar uno de los volúmenes dedicados a la Región de Murcia en su “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar”, dedica también una extenso apartado dedicado a cada una de las diferentes localidades españolas y entre las que se encuentra Las Torres de Cotillas, de la que hablaba sobre los temas urbanos, término municipal, patrimonio histórico (como la fortaleza aún e en pie sobre el terreno en esa época, aunque nos quede revelar los restos de su subsuelo, y la iglesia María de la Salceda, que era como la llamaban, entre otros.) Además habla sobre datos históricos, impuestos, producciones agrícolas, etc.

En 1850, el concejo de Cotillas era definitivamente independiente de todo organismo de Murcia pero dependía del marqués de Corvera, y se construyó la primitiva Casa Consistorial en el mismo lugar en la que se encuentra la actual. Dicha primitiva Casa Consistorial fue destruida a principios de la década de los 70 y como decimos sería sustituida por la actual, la cual por cierto busca ya una nueva ubicación porque se ha quedado pequeña.

En 1855, nacía el teatro en Las Torres de Cotillas, con el padre de Lorenzo Baño. Este teatro se escenificaba en el antiguo teatro de la calle Doctor Fernández Vera, que en 1927 se restauraría tras 72 años de su funcionamiento. Las representaciones con las que comenzó el teatro fueron las del Prendimiento que en la actualidad sigue fuertemente ligada a la religiosidad torreña, tras 155 años de antigüedad.

En el ámbito religioso, en 1842 se deja constancia de los primeros intentos de ampliación y arreglos, así como la segura construcción del campanario a mediados de siglo, cuya campana María del Rosario será colocada en 1877). Así se seguirían haciendo obras de ampliación en 1880, pero las obras definitivas se realizarán en 1896(cuando se decidió prolongar el tamaño aún más que en 1880) y cuyas obras empezarían en abril de 1897 para terminar en octubre de 1898, quedando definitivamente reconstituido el templo neoclásico, aunque aún se realizaran algunos retoques finales a principios de 1899.

A mediados del siglo XIX, en la antigua Qutiyyas o barrio de San Pedro, se construyó una antigua ermita dedicada a San Pedro Apostol, talla del siglo XIX y proveniente de discípulos de Salzillo (imagen que fue escondida en un pajar durante la Guerra Civil). La fecha de construcción de la ermita se sabe gracias al misal datado en 1859. Esta ermita conservaba una fachada neoclásica con toques barroquistas como columnas salomónicas y con frescos que indicaban la antigüedad de la ermita así como unos preciosos escritos, cosas estas últimas perdidas por las malas reformas de restauración realizadas en torno a la década de 1990, conservando perfectamente su San Pedro Apóstol y estando su antiguo misal escondido probablemente en propiedad privada.

También a finales de siglo se construía la ermita de la Cruz, fruto de un milagro, al quedarse una cruz clavada en tierra tras unas inundaciones, construyéndose la ermita en dicho lugar. Como la de San Pedro, también perdió su esplendor interior y exterior, aunque no en objetos ornamentales o de valor religioso ya que sí se conservó un cuadro de una Dolorosa de principios del siglo XX.

Las razones de construcción de estas ermitas son ya en un sentido práctico la religiosidad y necesidad de templos religiosos por estar en obras de ampliación la iglesia parroquial.

En esa década de los años 80 del siglo XIX, la iglesia de Cotillas pasaría a ser independiente de la de San Onofre de Alguazas y que suponía el fin de la dependencia religiosa de la villa.

En 1868, encontramos la foto más antigua por el momento de la historia de Las Torres de Cotillas, y en la que aparece Don Rafael de Bustos, marqués de Corvera y Señor de Cotillas. Dicha foto tiene ya 137 años de antigüedad y es una pieza fundamental e interesante del pequeño archivo fotográfico del siglo XIX y el extenso del siglo XX.

En junio de 1874, se produciría el levantamiento más marcado e importante en Las Torres de Cotillas por parte de cotillanos y los señores y burgueses D´stoup (desde mediados del siglo XIX, ya disponían un hermoso palacete de estilo modernista y del que se conserva su bella fachada modernista con arcos conopiales, relieves de gárgolas y columnas y parte de su interior en cuanto a salones isabelinos habilitados como comedores y colegio) y el marqués de Corvera , a consecuencia de los numerosos impuestos y cargas señoriales que este imponía y a los cuales se negaba la población cotillana pagar, y por supuesto, los D´stoup, además de su oposición a la elección de los cargos concejiles por parte del marqués. En dicho levantamiento, se quemaron y destruyeron numerosas casas de campo del marqués. De un modo más disciplinario actuaban los burgueses D´stoup en el proceso del pleito, pero que finalmente fue ganado por el marqués. Además, cobró doble todos sus impuestos y los asaltadores de sus casas fueron perseguidos y detenidos. Un dato curioso y muy interesante es que recientemente se han recuperado una importante cantidad de documentos del siglo XVIII y XIX, donde aparece un apartado muy extenso en el último siglo sobre estos acontecimientos judiciales. Dichos documentos se encuentran ya en el archivo municipal de Las Torres de Cotillas y suponen una importante información para las actas capitulares del siglo XIX. Además, sin duda constituye uno de los hechos más relevantes de toda la historia torreña, es decir, la disputa entre los dos citados grandes señores.

En 1894, fallecía Don Rafael de Bustos, Marqués de Corvera y Señor de Cotillas, cuyo título recaería en sus hijos los Duques de Pastrana en 1940. Por dicho fallecimiento, el pueblo de Las Torres de Cotillas empezó a alcanzar cierta independencia y crecimiento aún tímido a finales del siglo XIX e inicios del XX. Prueba de ello es que en 1896 los espectáculos cotillanos cobraron protagonismo con la representación de la Zarzuela en el teatro de Las Delicias, que en realidad debió de ser un almacén reconvertido para la ocasión. Corrió a cargo de la compañía del cómico Antonio Galván y estuvo presidida por el alcalde de entonces como por maestros como Luís Ortega Rubio y Rosario Febrero Sandoval. Las representaciones se realizaron 5 días y tuvieron gran éxito. Por fin la alegría y el espectáculo llegaban a Cotillas, aunque los mismos fueran muy escasos y esporádicos.

Durante este siglo XIX y parte del XX, había otros propietarios que también tuvieron propiedades y tierras en el pueblo como los Stárico (que poseyeron tierras y casa con ermita donde en la actualidad está la fábrica de Escayolas Sánchez y de la que únicamente queda tres palmeras plantadas por dichos señores); los Payá (que poseyeron tierras en el paraje torreño del Rodeo de la ermita, llamado así por la casa que tenían con ermita, la cual ya está destruida pero quedando su palomar de forma casi arruinada y del siglo XIX, y unas doce casas-cuevas de gente residente frente a la casa o encargada de cuidarla cuando no estaban los Payá también de mediados del siglo XIX, que si en la actualidad se restauraran se podrían dedicar a casas rurales a la vez de la recuperación del paraje natural y fomentar el turismo rural y todo en general)

En 1882, aparecen las primeras noticias en la prensa relativas a nuestras fiestas patronales. Hace hoy 123 años. Los festejos se realizaron en octubre de 1882, concretamente los días 21 y 22, días en los cuales se celebraron dos corridas de vacas con entrada gratuita, que vinieron a completar, festivamente, la celebración de los actos religiosos en honor a la patrona. A partir de este momento, serán ya variadas las noticias de las fiestas de finales del siglo XIX e inicios del XX, siglo que a continuación analizaremos.

El siglo XX, nacía en Cotillas, con algo de alivio al abandonar ese fuerte sometimiento señorial. Aunque los D´stoup, permanecieran como propietarios de buena parte de las tierras torreñas junto a los citados anteriores propietarios (Payá, Stárico), no realizaron ningún sometimiento contra el pueblo, pero tras acabar con los pleitos e iniciar la familia sus reuniones con sus otros vínculos amistosos burgueses, empezaron a mostrar una actitud pasiva hacia los problemas de la población. Así lo hacían otros burgueses y se apreció una actitud moderada y un tanto conservadora. Las causas las podemos encontrar en la gran riqueza que tenían desde ese momento, el nacimiento de partidos socialistas y comunistas en la década de 1930 que les atemorizaba el perder sus propiedades. Así las manifestaciones obreras que se producían en los primeros años del siglo XX y les pudo dar desconfianza.

En el aspecto sanitario Don Pedro Fernández Vera, dentro de la importante trilogía sanitaria de Las Torres de Cotillas empezó a trabajar en la localidad en 1897, aunque lo haría oficialmente desde 1901. Aunque ya existían otros médicos anteriores a la famosa “Trilogía”, ésta sería la que marcaría con más fuerza en la población torreña por la popularidad de dichos médicos.

El 17 de mayo de 1902 se celebra en el pueblo una gran fiesta en honor de Alfonso XIII. Durante las fiestas mayores o patronales, celebradas en octubre, actuaba durante los primeros años de siglo la Banda de música de Ceutí.

A principios de siglo, las bodas se celebraban en la ermita de la Cruz, porque todavía faltaban unos pocos ornamentos por colocar en el altar mayor y en varias ventanas de la iglesia, que apenas eran mudos detalles, ya que la iglesia volvería a oficiar sus misas en noviembre-diciembre de 1898 tras la ampliación y con sus tres capillas destacadas: altar mayor, capilla de los D´stoup y capilla bautismal.

El 3 de julio de 1908 empieza a abordarse en los Plenos del consistorio el tema de la instalación de luz eléctrica en las viviendas. En septiembre se acordaba la instalación de una red telegráfica.

El 20 de enero de 1911 se separa de su cargo al sepulturero por haber permitido el pastoreo de ganado en el cementerio.

En 1916 se ordena actualizar el nombre de la villa, ya que si así no se hacía iba a estar dividido en dos núcleos: Las Torres de Fuentes y Quttiyyas. Así pasaría a llamarse la villa Las Torres de Cotillas.

En octubre de ese mismo año, nacía el desfile de comparsas y carrozas y que se unía a las antiguas fiestas mayores, hace hoy 90 años.

El 24 de diciembre de 1924, se interceptan las calles Mula y Mayor, como intento de mejora de la comunicación de los caminos del pueblo. Ese mismo año, tuvo lugar le jura de Somatenes.

En 1926 se instala en la Vereda una caseta de transformación de energía eléctrica y se compra a plazos una máquina de escribir para el ayuntamiento .Por primera vez en la historia del municipio, el ayuntamiento paga los sueldos mensualmente a sus funcionarios.

En 1927 el consumo anual de vino asciende a 191.000 litros. El teatro alcanzó gran pujanza en este año, gracias a Don Lorenzo Baño, que desde el siglo XIX había apostado por el teatro como así lo haría su padre en el impulso del prendimiento a mediados del siglo XIX y que fundó ya a una mayor edad el teatro de las Delicias, probablemente en la calle del doctor Fernández Vera. En el siglo XIX, las escenificaciones se realizaban en el corralón Bautista. En esta año del siglo XX, se obligaba a todos aquellos que tenían 18 años, trabajar en oficios públicos, por riguroso orden alfabético.

En 1927, se abre la fábrica más famosa de esta primera mitad del siglo XX, es decir, la de Salvador Escrivá. Ya con anterioridad existía la fábrica de conservas La Florida, cuya propiedad era de Lorenzo Vicens, y datada en 1922 aproximadamente, y que era la más antigua de todas. La fábrica, en la actualidad, muestra un aspecto ruinoso pero parece que se va a restaurar.

En 1929, se inaugura la primera escuela municipal torreña, ya que durante finales del siglo XVIII y todo el siglo XIX y hasta este momento del XX, se alquilaban los palacios del marqués de Corvera y D´stoup por unas pocas horas al día y en las bibliotecas de dichos palacios. Por lo tanto, el derecho a la educación durante esos siglos era un lujo que solo se podían permitir unos pocos, teniendo en cuenta que la mayoría del pueblo vivía en barracas (que podían ser o pequeñas o grandes). Este acontecimiento, sería un paso muy importante para mejorar progresivamente la educación en Las Torres de Cotillas.

En 1931, y, coincidiendo con la llegada de la II República, tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y la monarquía de Alfonso XIII, se funda el Partido Socialista de Las Torres de Cotillas. Asimismo las clases populares por esta época asociando erróneamente los ideales de todas las iglesias al fascismo (algunas lo apoyaban, pero otras no) produjeron el saqueo y destrucción de la antigua cruz en la ermita de la Cruz. Por ello, se tuvieron que tomar extremas medidas como el que un vecino tuviera que esconder el cuadro de una Dolorosa en este período y en la vecina Guerra Civil.

En 1936 llegaría la Guerra Civil a España. Las Torres de Cotillas, no sería un pueblo muy afectado de un modo directo en el conflicto bélico. Aún así, tanto el palacete D´stoup como la iglesia parroquial sufrieron daños e importantes destrozos. Así, en el palacete D´stoup se hicieron graves daños, posiblemente por el radicalismo popular de entonces, unido a la negligencia de dicha población que pudiera estar incluso coaccionada por otros grupos, ya que los D´stoup en general, hicieron grandes cosas por el pueblo durante el siglo XIX e inicios del XX. Cosas como colaborar con la independencia de la villa del marquesado, la financiación de las obras de restauración y ampliación de la iglesia. Otras de las mejoras era la potenciación de la Semana Santa torreña, adaptándola a los tiempos modernos con la sustitución de la cofradía sacramental y eclesiástico-procesional de Benditas Ánimas, por una imaginera (Nuestro Padre Jesús Nazareno) a finales del siglo XIX. Otra de las causas, justificada o no de la revolución social-popular sería el poco papel de apoyo que ejercía la familia D´stoup por el pueblo, a excepción de los arreglos de la iglesia por contra a su pasivismo conservador. Esto último no debió gustar mucho a dicha gente revolucionaria, si además no eran del pueblo, es decir, llegaban al pueblo por otros bloques populares. Los daños causados en el palacete fueron el robo y destrucción de numerosos cuadros de la pinacoteca D´stoup de los siglos XIX y XX, la destrucción y quema de su biblioteca, que según los historiadores era la segunda más importante y mejor del país. Por suerte, no todos los cuadros de la colección corrieron esa mala suerte, sino que la otra parte pequeña pero importante se dividió en varios lotes. La citada parte se divide en cuatro lotes en cuanto su ubicación. Una se cree que se encuentra en el museo del Prado, otra en la Universidad de Murcia, otra en el museo de Bellas Artes de Murcia y la última en paradero desconocido (seguramente destruidos en la Guerra Civil). Esperamos, dentro de unos años encontrar más indicios de la colección sobre todo porque si se volvieran a encontrar más cuadros de la colección sería muy interesante que regresaran a Las Torres de Cotillas, aunque no es seguro que volvieran y que las condiciones de conservación de los cuadros sean las más óptimas. Al menos queda desear que no se pierda la colección.

Por si esto fuera poco, el palacete D´stoup fue dedicado durante la Guerra Civil como hospital para los heridos de la guerra. Luego hablaremos de la situación del palacio tras la contienda.

En cuanto a la iglesia de Nuestra Señora de la Salceda, podemos decir que fue uno de los templos que más castigado estuvo durante la Guerra Civil en la comarca de la Vega Media. Esto fue debido a que la incautaron (se destruyeron numerosas imágenes y ornamentos cedidos por la familia D´stoup, a pesar de que se dijera que algún vecino escondiera alguno de los estandartes de la época. Como decimos la iglesia fue incautada y convertida en casa del pueblo, en la que incluso se destruyó el campanario, pero se respetó lo que es la subida hasta el antiguo reloj. Los panfletos y pintadas revolucionarias republicanas envolvían la iglesia en un ambiente desolador, ya que hasta destruyeron el altar y lo convirtieron en un zarzo de cañas, donde se reunían. Lógicamente, y por suerte, la estructura de la iglesia no se perdió y nos referimos a las columnas que sustentan el templo en las capillas generales y en los cimientos, aunque se hicieran algunas obras de mejora tras la guerra en su interior. Como elementos y cosas conservadas de antes de la Guerra Civil, debemos destacar aparte de la conservación de la estructura general , las únicas señales de la capilla de los D´stoup en la techumbre de los escudos. Por supuesto, no se nos puede olvidar la excelente conservación del archivo parroquial que ha contribuido de un modo muy directo a mejorar el archivo municipal, formando entre ambos un rico patrimonio histórico aunque se perdieran muchos datos, pero que gracias a ambos archivos y a pesar de esa desaparición y la aparición por el contrario de documentación en Murcia, Alguazas, Mula, Aragón, Huete, Madrid... se ha podido salvar en parte ese vacío en esos desaparecidos documentos.

La posguerra fue muy dura. De hecho, en 1940 cuando el sacerdote Don Rafael llega a la iglesia de Las Torres de Cotillas, apenas estaba en la iglesia su estructura decente aunque muy descuidada y perjudicada por las pintadas revolucionarias, y un altar hecho a base de cañas, que era donde se reunían los grupos radicales. Pero el techo de la parroquia se encontraba con goteras, viejo y pedía a gritos una restauración urgente porque se podía derrumbar. Además no quedaba una imagen ni un ornamento en la parroquia que no hubiera sido destruido. Además el campanario, en concreto, la cajonería de las campanas había sido destruida y en lo más alto del campanario se encontraba el reloj de fines del XIX e inicios del XX que hasta hace poco se usaba. Así, dicho sacerdote se puso manos a la obra y restauró tanto la iglesia como el campanario, con mejoras de arreglo y conservación hasta los años 60. Además, en ese mismo año de 1940, se trajo una nueva imagen de la patrona, ya que la anterior también fue destruida. La actual fue realizada ni nada más ni nada menos que por el prestigioso escultor murciano de la escuela salzillesca Don Juan Gónzalez Moreno, creador también de la excelente y actual imagen de la Dolorosa que desfila por las calles del casco urbano en Semana Santa.
Don Rafael, no contento con esta gran labor, colaboró con sus métodos ingeniosos en la restauración de las ermitas de la Cruz y San Pedro, para volverlas a hacer entrar en su esplendor del siglo XIX o al menos rehabilitarlas.
Volviendo a la iglesia debemos decir que colocó un retablo pobre que imitaba al de antes de la Guerra Civil pero interesante en el altar mayor, así como la colocación de rejas ornamentales. Por último mencionar, las correctas obras de construcción tras la iglesia, de la casa del cura, así como el traslado del cementerio al actual mercado. Por los citados motivos, don Rafael, tiene una placa en la parroquia que refleja su trabajo, así como una calle en el pueblo, fruto de su buen hacer.

El palacete D´stoup tras la Guerra Civil mostraba el aspecto más desolador de su historia, de hecho los dueños no daban abasto con el cuidado del extenso huerto y jardín así como el arreglo del palacio interior. Por dicho motivo, fue cerrado a partir de 1942-1943, aproximadamente hasta la llegada de Don Rafael al edificio. Cuando Don Rafael llega y se da cuenta de lo desolado que está se le ocurre la idea de que con el permiso del heredero del palacete Álvaro D´stoup, residente en Madrid, que rechaza la posesión de el citado edificio, se pueda comprar para que las monjas misioneras del Divino Maestro pudieran impartir la educación allí, además de restaurar el edificio y reformarlo, pero siempre conservando el sabor de lo antiguo en la medida de lo posible. Así se hizo, y a partir de la década de los 60 tras varios años de reformas del edificio, se dedicó al colegio que pasaría a llamarse “Colegio Divino Maestro o de Las Monjas” y se construyó un nuevo pabellón para atender a más alumnos. Por ello, se hubo de vender la mayor parte del enorme jardín botánico de la familia D´stoup, ya que así se obtendría dinero para restaurar el edificio y construir el mencionado nuevo pabellón. El palacete D´stoup sufrió desde ese momento muchas reformas pero siempre compaginando lo moderno con lo antiguo manteniendo el estilo ecléctico de la edificación, a excepción del reciente techamiento de las almenas de la torre hace unos años .Suponemos que fue una medida urgente dicho techamiento y desaparición de las almenas debido a las goteras y peligro de derrumbe que sufría la torre. A pesar de ello no ha afectado mucho en los otros elementos artísticos importantes. Aunque en la actualidad sea un edificio privado, exento y de blanca pared suele sorprender al visitante por la calidad de la piedra labrada y el carácter ecléctico citado, ya que aún se conservan muchos elementos ornamentales originales en la fachada como su blasón.

La posguerra en cuanto a la vida cotidiana fue muy dura. La educación era pésima ya que la escolarización en la década de los 40 era muy baja. Una de las causas era el mundo rural en el que se anclaba el municipio.

En 1940, recaía el marquesado de Corvera en los duques de Patrana, los cuales heredaron la casa-torre de su padre el marqués de Corvera, pero por el abandono en el que se encuentra, y el traslado de dicha familia hacia otras zonas de tierra heredados por su padre hace que acabe siendo vendida. En el huerto y palacio del siglo XVIII de dichos señores, y por negligencia campesinal y escasa formación cultural acabó siendo derruida convirtiéndose en el famoso cine Carrillo, y perdiendo el pueblo un monumento bastante antiguo y relacionado con el principio de lo que es el casco urbano actual. Por otro lado, podría deberse este derrumbamiento a la venganza del pueblo torreño por soportar tanto tiempo las cargas señoriales.

Durante la posguerra y sobre todo en 1940, el servicio de autobús era escaso e irregular.

En 1941, se instala por primera vez el que hasta ahora es el primer gran belén y más antiguo del municipio y con mayor tradición, que es el de la familia Egea (los de la ferretería Alegría). El mismo se sigue realizando hasta la actualidad.

El 20 de abril de 1946 se produce una riada que inunda prácticamente toda la vega o comarca nuestra. Se producen numerosos destrozos.


La Semana Santa torreña tardaría tras la contienda en reiniciar su andadura, ya que Don Rafael decía en el año 1942 que el vecindario era sencillo y noble, pero que no acudía a misa ni colaboraba en los desfiles sacros. De hecho hubo de esperar para llegar a ese resurgir.

En 1956, resurgía la cofradía de Jesús Nazareno así como la de San Juan y Nuestra Señora de los Dolores (excelente talla del célebre escultor Juan González Moreno, que ya anteriormente mencionábamos). En 1964, nacía la cofradía del Santísimo Cristo Crucificado, y en 1965, la de la Verónica.

En esta década se aprecian con cada vez más fuerza los cambios de desarrollo, modernidad y de mejoras generales.

En 1966, se funda el grupo estable de teatro Tejuba (en honor a Juan Baño, que era el seguidor de la saga familiar del teatro iniciado por su abuelo Lorenzo Baño y continuado por su padre, del mismo nombre). Dicho grupo es el más destacado dentro del panorama torreño local y uno de los más importantes del regional, e incluso podríamos decir que nacional por la cantidad de actuaciones realizadas.

A finales de la década se plantea por primera vez la construcción de una Sección Delegada del Instituto de Enseñanza Media y anexos correspondientes, pero que no se conseguirá su construcción hasta a principios de la década de los 90.

En 1969, se consigue la donación de unos terrenos para la construcción de un nuevo centro de Enseñanza Primaria. Concretamente, el 16 de octubre de dicho año, el consejero director general del Banco Central, Alfonso Escámez López manda una carta al alcalde en la que se nos cuenta la cesión de unos terrenos para construir escuela, guarderías u otros fines sociales.

A lo largo de la década de los 70 la calidad de vida y la educación en el municipio continúa aumentando pero aún de un modo lento. Es en esta década cuando las fiestas se celebran en agosto; debido a las numerosas lluvias y mal tiempo de la década.

En el año 1979 tienen lugar en la localidad las primeras elecciones de ayuntamiento democrático, las cuales contaron con una participación muy elevada.

En la década de 1980 se fundan en el ámbito religioso las cofradías de Cristo Resucitado y San Pedro, y Nuestra Señora de La Piedad.

En 1989 se fundaba la última cofradía de Semana Santa, es decir, la del Santísimo Cristo de la Flagelación.

La década se caracterizaría por el continuado despegue industrial con la fábrica de Hernández Pérez o Comuna y empresas como Golden Foods entre otras que en el ámbito conservero darían una notable importancia a la población. El crecimiento económico se aceleraba de un modo notable.

En la década de los 90 el pueblo vive una seria inseguridad por robos y asaltos que aparecen constantemente en la prensa regional. Mientras tanto el despegue industrial seguía su curso con la firma en la localidad de importantes empresas como Mivisa, Fripozo o Linasa, entre otras.

En el año 1996 se inician las obras de la Casa de la Cultura. Las mismas terminarían en 2001.

En esta década se vería finalmente logrado el sueño de tener un instituto de enseñanza secundaria (IES Salvador Sandoval) y se realizan las obras de su último pabellón en torno a 1996 y 1998.

El siglo XX torreño acabó con unas estadísticas económicas muy favorables.

En el actual siglo XXI y en esta primera década la localidad se presenta como una futura ciudad moderna que mira con gran optimismo hacia su futuro y con el firme deseo de todos los torreños de prosperidad

 

Enviado por: D. Jesús Fernández Baño

 
FUENTE: Documento realizado en base a las informaciones del libro "Historia de Las Torres de Cotillas". Año 2005, 2 Volúmenes. Dirigido por Ricardo Montes y con la colaboración de historiadores como Luis Lisón.
 

Fotografías: Fotografías antiguas, escudo de los Corvera y Ntra. Sra. de la Salceda del Excmo. Ayuntamiento de Las Torres de Cotillas, fotografías de Semana Santa de las Cofradías y la fotografía actual del Colegio Divino Maestro, la ermita de San Pedro, la Ermita de La Cruz y la Casa de la Cultura de PortalLastorres.com

 
     
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