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La Semana Santa de Las Torres de Cotillas se remonta al siglo XVII. Su continuidad es discutible, ya que no vuelve a ser remozada de un modo más fuerte y con menos discontinuidad hasta finales del siglo XIX y, sobre todo tras la contienda civil del XX, logrando su último gran impulso a finales de la década de los 70. A continuación explicaremos la historia de nuestra Semana Santa englobada en diversas etapas: la antigua (abarca desde el Informe de Fray Juan de Pereda en 1612 hasta finales del siglo XIX con la ampliación de la iglesia, la procesión de la patrona y el impulso de los D´stoup; la moderna desde el impulso de los D´stoup a la Guerra Civil; y etapa contemporánea de la contienda y la posguerra hasta la actualidad. Esta última etapa la subdividiremos en varias: la de resurgimiento de cofradías, la de decadencia a finales de los años 60, la de esplendor en las décadas 70 y 80, y la etapa de auge actual en el siglo XXI).

1.- Etapa antigua: El informe de Fray Juan de Pereda y el impulso de los dominicos a la llegada de renovación en los D´stoup (sustitución de cofradías más místicas y simbólicas de pasión por la adquisición de la primera talla figurativa de la pasión de Cristo).

Cotillas, villa cristiana de un modo total desde el siglo XV, vería recogida dicha tradición en el siglo XVII gracias al impulso de los Dominicos de Murcia. Fundaron tres cofradías pasionarias, las cuales mantenían cada familia cotillana con sus innumerables impuestos ; Santísimo Sacramento (cofradía que nos mostraría probablemente la entrega de Cristo, y por tanto la pasión y el sufrimiento del mismo; Santo Rosario ( posible alegoría de la muerte y la veneración a la santa cruz en la que fallece Cristo. Verenación por la Santa Cruz como esperanza de la Resurrección; y Benditas Ánimas (podría seguramente basarse en el paso de Jesucristo por la descensión a los infiernos, y la esperanza de salvación en la Resurrección , que queda mostrada en Jesucristo, haciendo referencia a su vez de que las ánimas, es decir las almas del purgatorio están bañadas con la fuerza de Cristo Resucitado en la esperanza de salir del mismo y subir al cielo). El Santísimo Sacramento podemos hablar de su origen bíblico en la Última Cena de Cristo, cuando al partir el pan, les da "su cuerpo", el santísimo. La siguiente cofradía la del Santo Rosario guarda una simbología y un valor místico y sagrado al hacer culto a la cruz donde Cristo ha sido crucificado, y donde ha sufrido la muerte. La de Benditas Ánimas es una cofradía que podemos alegorizar como un canto a la Resurrección, a la salvación de Cristo y a la de todos aquellos que lucharon justamente por el mundo y cuya recompensa será indecible. De ahí que se les diga benditas.
Estas tres cofradías fueron enumeradas en el Informe de Fray Juan de Pereda en 1612 sobre Cotillas y su religiosidad cristiana. Para verlas aparecer con los nombres citados habrá que esperar al siglo XVIII, el cual fue de gran religiosidad en la región de Murcia sobre todo a finales con la figura de Francisco Salzillo y en Cotillas a principios del mismo también se vivía con tal solemnidad con estas cofradías de Semana Santa. Los habitantes de la villa pagaban el coste de los 3 elementos sagrados que representaban los 3 momentos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo y que eran portados por sacerdotes y monjes dominicos a los cuales el pueblo debía pagar para que pudieran producirse estos desfiles. Cada familia cotillana probablemente pertenecía a una comunidad cofrade. Así el sacerdote portaba en una vara o en sus manos alzadas hacia arriba cada uno de los elementos sagrados. Esta devoción tan grande cotillana se mantendría hasta finales del siglo XVIII, período de crisis en la villa y pérdida de dos comunidades cofrades, siendo únicamente la que subsistía la de Benditas Ánimas, por ello y al centrarse ya en menos momentos pasionales la continuidad fue decayendo. Esta sólo se salvó y por poco tiempo con la construcción en 1796 de nuestra iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Salceda, y que sería ampliada y reconstituida un siglo después , en 1898, tal y como está hoy día, aunque con esa cimentación del siglo XVIII. Esa citada anterior construcción de la iglesia sirvió para colocar el Santísimo Sacramento de Cotillas en Las Torres, pero ya no desfilaba porque su comunidad cofrade estaba desmembrada. En el siglo XIX la Semana Santa torreña se encontraba en una gravísima crisis, muy lógica por los pleitos y la falta de agua en el pueblo, ya que esta cofradía que permanecía la de Benditas Ánimas es muy probable que empezara a perder cofrades y el sentimiento religioso cristiano se perdía por pasar a un plano secundario ya que probablemente no fue considerado como tema de primera necesidad. Continuaría desfilando con muy poca gente y muy esporádicamente (probablemente una vez cada 15 o 18 años) hasta llegar a mitad de siglo. La compra de la primitiva imagen de Nuestra Señora de la Salceda por parte de los D´stoup y la construcción de la ermita de San Pedro en Cotillas a mitad del siglo influirían en la transformación de la Semana Santa, de tal modo que los mismos viendo las imposibilidades de poder desfilar Benditas Ánimas, crearon junto a esta la cofradía de penitentes del Corpus Christi, que en Semana Santa recogería los momentos de pasión que no recogía Benditas Ánimas en sus oraciones. Los D´stoup pudieron mantenerlas así hasta finales del siglo, cuando la ampliación de la iglesia les hacía ver las posibilidades de mejorar las procesiones, y actualizarlas a imágenes figurativas como ya se hacía en la capital murciana.


2. Edad Moderna: sustitución de cofradías y símbolos sagrados y místicos por la primera talla pasional de Semana Santa figurativa por los D´stoup hasta la Guerra Civil.

El arreglo de la iglesia y la construcción del nuevo altar en la ampliación, así como importantes capillas como del bautismo y la de los D´stoup favoreció la adquisición de la primera talla de imaginería de la Semana Santa torreña tras la adquisición de la imagen de la patrona. Esta imagen pasional era la de Nuestro Padre Jesús y el Cristo yacente, que empezaba a desfilar ya como cofradía a finales del citado siglo e inicios del XX. La sustitución de esta cofradía por las místicas de Benditas Ánimas y Corpus Christi supuso una revolución religiosa en el pueblo cotillano y abrió las puertas a la fundación de otras dos también por impulso de los D´stoup que fueron la de San Juan y La Virgen de los Dolores, que acompañaban a la imagen de Nuestro Padre Jesús cuando se fundaron a inicios del siglo XX. Aparecían también registradas en documentos de 1915 y 1936. Se agrupaban en dos desfiles uno que tenía lugar el Viernes Santo por la mañana y en el que desfilaban Nuestro Padre Jesús, San Juan y la Virgen de los Dolores. Por la noche, el Cristo Yacente era acompañado por San Juan y la virgen de la Soledad. Se iluminaba con hachones la de la noche y se cantaban posiblemente pasajes bíblicos (parecido a un vía crucis actual), como ya se hacía siglos anteriores. La Guerra Civil dio al traste con la celebración de las tradicionales procesiones torreñas, y que ahora que empezaban a evolucionar de lo mítico y simbólico a lo imaginero parecía que su continuidad iba a ser mayor, a pesar de que aún a principios de esta centuria eran también esporádicos. Las imágenes y todos los elementos religiosos de Semana Santa fueron destruidos aunque no se sabe con exactitud si alguno se salvó del fuego ya que tenemos la prueba de que la imagen de San Pedro Apóstol, patrón de dicha pedanía torreña sí se salvó del fuego al esconderse en un pajar. Es probable que de nuestra iglesia alguna imagen se salvara pero de momento solo se oyen rumores.

3. Edad Contemporánea. Cuatro fases:

Etapa de calamitosa posguerra y de un resurgimiento a finales de los años 40 y 50.

Tras la Guerra Civil el interés por las procesiones fue casi nulo. Además la iglesia de Las Torres de Cotillas que se encontraba en restauración por unos grandes destrozos que se produjeron tanto en el interior como en el campanario, y la feligresía no acudía apenas a misa. Hasta 1942, y 1949 no se compraron de nuevo tallas de Semana Santa. Estas primeras tallas correspondían a la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la virgen de los Dolores y también San Juan Evangelista. En concreto debemos decir que las primeras cofradías tras la terrible contienda civil que se reorganizarían tras la misma serían estas tres citadas. Todas ellas se verían reorganizadas en 1957 aunque sus imágenes fueran compradas con anterioridad. La cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno era dirigida por personas mayores, la de la Virgen de los Dolores por mujeres y la de San Juan Evangelista por jóvenes. El mantenimiento de las mismas era muy complejo y como ya decíamos desfilaban muy esporádicamente en los dos desfiles del Viernes (mañana y noche).

Etapa de nuevas cofradías pero de decadencia a finales de los 60.

A pesar de las escasas ocasiones en que como citábamos en la otra etapa desfilaban las procesiones, en 1965 se fundaba la cofradía del Santísimo Cristo Crucificado, imagen datada en 1949,y en 1967 se fundaba la de la Verónica, con una preciosa imagen la de la misma titular. En esta década se compraba un rico patrimonio de bordados en oro, ricos ornamentos (algunos procedentes de Lorca),etc. Sin embargo, pronto vendría una etapa de crisis en la que ya no se hacían procesiones (un intervalo de 3 o 4 años). Las razones se deben buscar en que la gente mayor del pueblo estaba ya cansada de las mismas y seguramente las secuelas de la posguerra, que en nuestro pueblo probablemente fueron muy grandes sus consecuencias en hambrunas y otros malestares.

Etapa de esplendor en las décadas de los 70 y 80.

En 1970 se reunían todos los presidentes de las 5 cofradías existentes hasta el momento: la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la de la virgen de los Dolores, la de San Juan, la del Cristo Crucificado y la de la Verónica, por orden de fundación con el cura de entonces. Todos ellos mostraban un gran desacuerdo y finalizada la reunión el presidente de la Verónica propuso la idea de crear un "Cabildo Superior de Cofradías" que mantuviera asociadas a todas las cofradías y le permitiera tener unos fondos comunes que les permitiera asumir los fuertes gastos que debían soportar, un problema más para que no se pudieran hacer las procesiones. Tras ser discutido el tema y aprobado con gran éxito se decidieron realizar las procesiones. Las autoridades religiosas y el pueblo en general fue volviendo a notar interés por la Semana Santa que recuperaba de un modo definitivo el esplendor tras la guerra. Hasta tal punto se recuperaba que en la década siguiente nacía en 1980 la cofradía de Cristo Resucitado y San Pedro, y en ese mismo año la de Nuestra Señora de la Piedad. En 1982 se celebró por primera vez la procesión del Resucitado del Domingo de Resurrección. La década finalizaba con la fundación de la cofradía más joven de la localidad se trata de la del Santísimo Cristo de la Flagelación en 1989.

De la década de los 90 al esplendor actual del siglo XXI.

En esta década las cofradías iban poco a poco comprando imágenes nuevas para embellecer la Semana Santa torreña y en la actualidad se sigue en la misma línea. Para conseguir además el propósito de que esta Semana Santa sea declarada "Fiesta de Interés Turístico Regional" se ha de cooperar mucho más entre las cofradías asegurar su mantenimiento y mejorar un poquito más los desfiles (orden, presentación delante de los romanos del desfile a admirar, que los nazarenos vayan sueltos, que haya más apoyo económico). Yo como torreño creo que se conseguirá.

En definitiva, tal y como hemos visto la Semana Santa torreña tiene una larga y dilatada historia desde aquellas manifestaciones procesionales místicas y simbólicas del siglo XVII hasta la actualidad, que como ya vemos van mejorando año a año.

 

Enviado por: D. Jesús Fernández Baño

 

FUENTE: Del libro "Cofradías y procesiones de Las Torres de Cotillas". Año 1995. Dirección: Ricardo Montes Bernárdez e investigaciones probables de Luis Lisón, por ser cronista de Alguazas y Ojós al registrar documentos de Cotillas en la iglesia de Alguazas.

 
 
 

Ver Cofradías de Las Torres de Cotillas y su Semana Santa

 
 
     
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